Studies and Sermons

La siguiente disertaci?n estuvo a cargo del Dr Campbell durante el lanzamiento de su nuevo libro The Gospel According to Ruth (El evangelio seg?n Rut)

UNA INTRODUCCION A LA DOCTRINA DEL PACTO

Rev Dr Iain D. Campbell

En un serm?n sobre las palabras de Hebreos 13:8, 'Jesucristo el mismo ayer, hoy y para siempre', predicado en 1738, Jonathan Edwards destac? que hay dos aspectos en los que Jes?s no cambia: en primer lugar, en su naturaleza divina, y en segundo lugar, en su oficio como Mediador. Al explicar el segundo de estos puntos, Edwards se?al? que Jes?s siempre act?a como Salvador y Mediador en la misma manera, es decir, con relaci?n a las reglas que rigen su oficio. Edwards ofrece la siguiente explicaci?n:

Las reglas seg?n las cuales act?a Cristo en la ejecuci?n de su oficio est?n contenidas en un pacto que comprende dos partes.

1. El pacto de redenci?n, o el pacto eterno que se hizo entre el Padre y el Hijo, bajo el cual Cristo se comprometi? a actuar como mediador con el ser humano ca?do, y fue designado como mediador del Padre. En ese pacto, todo lo referente a la ejecuci?n por Cristo de su oficio como mediador fue acordado entre Cristo y su Padre, y establecido por ellos. Este pacto o acuerdo eterno es la regla m?s alta seg?n la cual act?a Cristo en el desempe?o de su oficio. Es una regla de la cual jam?s se aparta, ni en lo m?s m?nimo. Jam?s hace algo que se aparte, en m?s o en menos, del pacto eterno. Cristo hace la obra que Dios le dio en ese pacto, y ninguna otra. Salva ?nicamente a aquellos que el Padre le concedi? para salvaci?n en ese pacto. Los lleva al grado de alegr?a acordado en ese pacto. Cristo nunca cambia su observaci?n de esta regla, ayer, hoy y para siempre.

2. Otro pacto que Cristo observa en su ejecuci?n de su oficio como mediador es el pacto de gracia que Dios estableci? con el hombre. Aunque esta regla no rige su papel como Mediador como lo hace el pacto de redenci?n, se puede designar no obstante como regla. Dios constituye en reglas para actuar a las promesas que ?l le hace a sus criaturas. Por ejemplo, todas sus acciones est?n en un todo de acuerdo con sus promesas, nunca se aparta en lo m?s m?nimo de ellas, como sucede con lo que los hombres y mujeres toman como regla de sus acciones. Sin embargo, no constituye una regla para Dios con el mismo significado que tiene una regla para un agente creado, la cual debe ser tomada como un antecedente para los prop?sitos del agente y aquello que rige sus prop?sitos. Las promesas de Dios son consecuentes con sus prop?sitos, y no son otra cosa que la expresi?n de ?stos. El pacto de gracia no difiere en esencia del pacto de redenci?n, sino que es una expresi?n de ?ste. Constituye aquella parte del pacto de redenci?n que es revelada a la humanidad para su est?mulo, fe y consuelo. Por lo tanto, el hecho que Cristo jam?s se aleja del pacto de redenci?n implica que jam?s se apartar? del pacto de gracia. Todo aquello que fue prometido a la humanidad en el pacto de gracia fue acordado entre el Padre y el Hijo en el pacto de redenci?n. No obstante, existe una cosa en la que se hace manifiesta la inmutabilidad de Cristo en su oficio: el jam?s se aparta de las promesas que la ha hecho al hombre y la mujer. Este es el mismo pacto de gracia a trav?s de todas las ?pocas de la historia de la humanidad. El pacto no difiere en esencia ahora de lo que fue en tiempos del Antiguo Testamento, y a?n antes de la gran inundaci?n. Siempre permanecer? igual. Por ende, es un pacto eterno, Isa. 55:3.

Serm?n sobre Hebreos 13:8, Serm?n XIV, Escritos Compilados de Jonathan Edwards, Vol 2, Ed. Banner of Truth, p950

La presentaci?n por Edwards del trabajo de Cristo est? basada y expresada en forma expl?cita en funci?n del pacto y en lenguaje del pacto. Esto se debe a que la teolog?a del pacto -- o teolog?a federal (del Lat?n foedus, un pacto) -- nos lleva al coraz?n y a la esencia del Evangelio. Es un tema tan amplio y tan extendido que ser?a injusto tratarlo en una sola charla, pero es importante recordar continuamente los elementos importantes de nuestra salvaci?n por el pacto.

EL DESARROLLO DE LA TEOLOGIA DEL PACTO

La presentaci?n del Evangelio en forma de pacto no era rara en la ?poca en que vivi? Jonathan Edwards en Nueva Inglaterra. Un siglo antes, hubo un aporte eminentemente escoc?s a la Teolog?a del Pacto, a trav?s de la publicaci?n de The Sum of Saving Knowledge (La Suma del Conocimiento de Salvaci?n) en 1650. Esto fue escrito por David Dickson y James Durham, y se bas? en una serie de sermones por Dickson. Ha sido publicado muchas veces en ediciones de la Confesi?n de Fe de Westminster, aunque nunca alcanz? la condici?n de norma de la iglesia.

Sin embargo, a modo de resumen de la verdad del Evangelio, The Sum of Saving Knowledge es de gran ayuda, sin mencionar su expresi?n de la ense?anza de la Biblia en t?rminos del pacto. Enfatiza cuatro cosas:

1. Nuestra condici?n lamentable por naturaleza por quebrantar el pacto de obras;

2. el remedio provisto a trav?s de Jesucristo para los elegidos bajo el pacto de gracia;

3. los medios externos designados para hacer que los participantes electos de este pacto, y todos los dem?s que sean llamados, sean inexcusables; y

4. las bendiciones efectivamente transmitidas por estos medios a los elegidos del Se?or.

La presentaci?n del Evangelio dentro de la iglesia escocesa era claramente seg?n el pacto. Hoy en d?a, la doctrina del pacto est? bajo continuo ataque, incluso en la misma Escocia. El Profesor T.F. Torrance, en su trabajo sobre Scottish Theology from John Knox to John McLeod Campbell (Teolog?a escocesa desde Knox a McLeod Campbell) (Edimburgo, 1996, en particular p?ginas 111-122) arguye que la din?mica del Evangelio se pierde en el intento de formalizarlo con lenguaje del pacto. El Profesor Torrance acusa al esquema del pacto de enga?ar a las personas, rob?ndoles su seguridad, llev?ndolas a poner toda su confianza en s? mismos en busca de evidencia de la gracia en su propio ser, limitando gravemente el evangelismo. Despu?s de estudiar el contenido de The Sum of Saving Knowledge, Torrance dice lo siguiente:

"a pesar de que todas las condiciones de la redenci?n del hombre y la mujer han sido cumplidas por Cristo, el ?nfasis repetitivo en el condicional "si" del pacto de gracia y reconciliaci?n, as? como tambi?n de obras, signific? que el problema de la certeza (de la salvaci?n) buscaba continuamente respuestas -- en el ?ltimo an?lisis los creyentes eran llevados a poner toda su confianza en s? mismos (Scottish Theology, p121).

Estos constituyen desaf?os formidables para nuestra tradicional teolog?a escocesa, con ?nfasis en el pacto. A pesar de ello, yo sigo creyendo que The Sum of Saving Knowledge estaba en lo correcto -- la raz?n por la que necesitamos el Evangelio es el pacto roto; y el Evangelio viene a nosotros en la forma de un pacto certero. Tampoco considero que el federalismo de Dickson y otros perjudic? el libre ofrecimiento del Evangelio o dej? a hombres y mujeres preocupados con una fe introspectiva que los hizo confiar en ellos mismos en lugar de confiar en Cristo Jes?s. Como veremos m?s adelante, el concepto del pacto nos permite reunir todos estos elementos de las Escrituras, nos explica por qu? necesitamos a un Salvador, y glorifica el trabajo terminado de Cristo como la ?nica base para nuestra salvaci?n eterna.

Desde el comienzo necesitamos enfatizar que creemos en la salvaci?n del pacto porque creemos en la gracia soberana. El Evangelio del amor de Dios llega a nosotros sobre la cresta de la ola de la soberan?a de Dios. Citando a Hugh Martin, "Cristo ejecuta su oficio real por el pacto" (The Atonement, p22). En cierto sentido, ese es el punto fundamental: nuestra teolog?a del pacto -- nuestro Evangelio -- est? arraigada en el hecho que Cristo es soberano y su soberan?a es absoluta.

EL PACTO EN LA BIBLIA

Existen ejemplos de pactos entre personas en la Biblia.

G?nesis 21:27 -- Abraham y Abimelec "hicieron (literalmente: cortaron) un pacto".

G?nesis 31:44 -- Jacob y Lab?n; bajo la iniciativa de Lab?n -- Lab?n dijo "hagamos ('cortemos') un pacto".

1 Samuel 18:3 -- Jonatan y David "hicieron ('cortaron') un pacto, porque lo amaba como a su propia alma". A modo de recordatorio de este lazo, Jonatan le entreg? todas sus posesiones a David.

Los pactos establecen un lazo de uni?n entre personas o grupos, formalizando una relaci?n entre ellos. Implica un sometimiento de unos a otros, y el pacto es 'cortado' entre ellos, lo que implica que las partes est?n bajo un compromiso de vida o muerte. No crea en s? la relaci?n, pero s? la establece. Jonatan y David no se hicieron grandes amigos porque hicieron un pacto; el pacto estableci? l?mites a una amistad ya existente. Del mismo modo, un hombre y una mujer no se enamoran cuando se casan: el pacto del matrimonio formaliza la relaci?n que ya existe.

La Biblia deja en claro que los pactos constituyen lazos profundamente personales, que hablan de la continuidad de una relaci?n personal. Cuando decimos que Dios celebra un pacto, enfatizamos el hecho que Dios es PERSONAL, as? como el hecho que ?l es soberano. A pesar de que Torrance y otros insisten en que hablar de pactos confiere formalidad y despersonaliza, de hecho, la noci?n de los pactos de Dios nos lleva nuevamente al Dios personal de las Escrituras. Los pactos establecen un v?nculo entre las partes involucradas. Dado que Dios es personal, es capaz de relacionarse con otras personas. En su soberana gracia, ?l es capaz de formalizar estas relaciones bajo la forma de pacto.

Tradicionalmente, la teolog?a del pacto ha abordado tres pactos distintivos de Dios: el pacto de Redenci?n, el pacto de Obras y el pacto de Gracia. Abordaremos este gran tema siguiendo este orden.

EL PACTO DE REDENCION

Seg?n Sum of Saving Knowledge, esto es el fundamento del esquema de redenci?n: existe un arreglo formal entre dos Personas de la Trinidad -- el Padre y el Hijo.

Desde toda la eternidad ha existido una relaci?n de amor, obediencia y uni?n entre ellos, una relaci?n personal, lo que nos lleva al misterio de la Trinidad. Juan lo expresa de este modo cuando dice que, "En el comienzo estaba la Palabra, y la Palabra era con Dios, y la palabra era Dios" (Juan 1:1). Esto nos confronta con conceptos profundos y misteriosos. ?C?mo puede A estar con B y tambi?n SER B? Jes?s tambi?n dice, "Yo y mi Padre somos uno" (Juan 10:30), de este modo haci?ndose igual a Dios. El Padre es Dios, y el Hijo es Dios. Hay igualdad de condici?n y naturaleza entre ellos. En la eterna Trinidad, ninguna de las personas est? subordinada a ninguna de las dem?s.

Sin embargo, en adici?n a esto, Jes?s usa el lenguaje de la subordinaci?n. Dice que el Padre es m?s grande que ?l (Juan 14:28), que el Padre lo ha enviado (Juan 6:57; 8:18), que la voluntad del Padre es su alimento y su bebida (Juan 4:34). Dice que vino a la tierra no para hacer su voluntad sino la voluntad de aquel que lo envi? (Juan 6:38); y ?l es consciente de una caracter?stica particular de esa voluntad -- est? enfocada especialmente en las personas que el Padre ha dado al Hijo, y que el Hijo debe conservar, y que en ?ltima instancia resucitar? en gloria (Juan 6:39). El es consciente de haber recibido un mandamiento referido a su vida, cuyo cumplimiento le asegura el amor del Padre (Juan 10:17-18), y el va a la cruz con el fin de demostrar el amor que ?l tiene por el Padre (Juan 14:31).

La oraci?n al estilo de sumo sacerdote de Juan 17, en la que Jes?s ora al Padre, est? cobijada en t?rminos muy especiales. Ha llegado un tiempo designado en el cual el Hijo dar? gloria al Padre (17:1) al terminar una obra designada (17:4). Como consecuencia de esa tarea completada, el Hijo pide que sea glorificado (17:5), y que su gente -- aquellos que el Padre le concedi? -- sea guardada y santificada (17:9-16), y que sean tra?dos con ?l finalmente al Cielo (17:24). Esta oraci?n habla de temas espec?ficos -- una obra espec?fica, realizada en un tiempo espec?fico, con un prop?sito espec?fico, por una Persona espec?fica, y la compleci?n de esa obra se convierte en la base para realizar peticiones espec?ficas.

Resulta dif?cil evitar la conclusi?n de que este es un idioma m?s que filial. Hacia el final es el lenguaje de un Hijo; pero tambi?n es el lenguaje de un pacto -- el lenguaje de los acuerdos oficiales entre Padre e Hijo. El Padre le ha prometido un pueblo al Hijo, y lo ha apartado como su Salvador y Mediador. Con la condici?n de que el Hijo cumpla sus obligaciones - de las cuales ?l es el defensor - obtendr? la recompensa de soberan?a, juicio y gloria universal.

De la misma manera en que Ad?n fue designado la cabeza de la raza humana bajo la relaci?n de un pacto, Cristo fue apartado como un "pacto para la gente y una luz para los Gentiles" (Isa?as 42:16). Es en esta luz que debemos interpretar el ?nfasis en el car?cter necesario de sus sufrimientos -- en el jard?n, ?l sabe que la copa de sufrimiento y deshonra es la voluntad del Padre para ?l, y en el camino a Ema?s ?l discute que fue necesario que el Salvador sufriera antes de entrar en su gloria (Lucas 24:26). Pablo lo explica de la siguiente manera: "la cabeza de todo hombre es Cristo, la cabeza de la mujer es el hombre, y la cabeza de Cristo es Dios" (1 Corintios 11:3). Al igual que el hombre y la mujer tienen igualdad espiritual ante Dios, pero tienen distintas funciones que implican autoridad masculina y sumisi?n femenina en el matrimonio, el hogar y la iglesia, 'Cristo' y 'Dios' tienen igualdad de condici?n y atributos personales, pero tienen roles diferentes dentro de la econom?a de la gracia.

John Owen tambi?n sugiere que siempre que Jes?s llama a su Padre "Dios" esto indica una relaci?n de pacto. Este es un discernimiento importante y ?til. Los jud?os reconoc?an que cuando Jes?s llamaba a su Padre, Dios, se estaba poniendo en igualdad con Dios (Juan 5:18); del mismo modo, debemos reconocer que cuando Jes?s llama a su Padre Dios, est? resaltando su subordinaci?n oficial como el siervo de Jehov?. Un ejemplo de esto est? en Juan 20:17, en las palabras que Jes?s le dice a Mar?a: "No me toques, porque a?n no he subido a mi Padre: pero ve con mis hermanos y diles, Yo subo con mi Padre, y con su Padre; y con mi Dios y su Dios."

Owen dice: "esta expresi?n de ser un Dios ante cualquier persona declara un pacto, y es la palabra mediante la cual Dios declara constantemente su relaci?n con cualquier persona en la forma de un pacto" (XIX, p84).

John Owen explora esto en la Parte IV de su comentario sobre Hebreos, donde habla de "operaciones federales entre el Padre y el Hijo", y explora el car?cter del pacto de redenci?n:

La voluntad del Padre y del Hijo quienes se comprometen libremente en el pacto

Las cosas que se traspasan a trav?s del pacto est?n dentro de la competencia de ambas partes

La salvaci?n de los pecadores siendo aquello que se traspasa

La gloria de Dios en general, y del Hijo en particular, como el prop?sito del pacto

las promesas que son hechas al Hijo en el pacto

Este pacto como el origen del sacerdocio de Cristo.

En otras palabras, en el pacto de redenci?n, el Padre eterno dice a su ?nico Hijo, "Yo ser? tu Dios", y aparta a Jes?s para el oficio de Mediador. Este acuerdo de pacto formaliza la relaci?n entre ellos, fijando par?metros de obligaci?n y recompensa, deber y promesa.

Jonathan Edwards lo resume de la siguiente manera:

Algunas cosas fueron hechas antes de la creaci?n del mundo, hasta desde la eternidad. Las personas de la Trinidad fueron confederadas en un prop?sito y un pacto de redenci?n. Bajo este pacto, el Padre hab?a designado al Hijo, y el Hijo hab?a aceptado el trabajo; y todo aquello que deb?a cumplirse en el trabajo fue estipulado y acordado.

Jonathan Edwards, A History of the Work of Redemption (Works, i.534)

Dos Preguntas

La primera: ?ad?nde est? el Esp?ritu Santo en todo esto? Algunos autores han objetado a este esquema sobre una base que no da lugar al Esp?ritu Santo. Jon Zens pregunta:

Los te?logos del pacto afirmaron una y otra vez que las partes en este pacto son el Padre y el Hijo. ?Cu?l es el fundamento para excluir al Esp?ritu Santo? ?No es cierto que todo plan de Dios como cabeza debe necesariamente ser en la forma de la Trinidad?"

("Is there a 'Covenant of Grace'?", http://www.cet.com/~dlavoie/sol...isto/theology/nct/covenant.html).

A esto debemos responder que entre los compromisos acordados al Hijo estaba la promesa de la unci?n con el Esp?ritu Santo, por lo tanto, no se puede excluir al Esp?ritu Santo del consejo deliberado de Dios en el pacto de redenci?n. Esto queda actualizado en el bautismo de Jes?s, donde el Padre habla, el Hijo es bautizado y el Esp?ritu desciendo sobre ?l. Esto es enfatizado adicionalmente en Hechos 10:38-43, donde Pedro declara que "Dios ungi? a Jes?s de Nazaret con el Esp?ritu Santo y con poder", en un contexto que claramente se refiere a las disposiciones del pacto de redenci?n -- Dios resucitando a Jes?s y orden?ndolo para ser Juez supremo sobre todos. Algunos te?logos han dicho que el Esp?ritu Santo acepta y se resigna en este acuerdo entre el Padre y el Hijo, pero el texto b?blico es mucho m?s expl?cito. El Esp?ritu es parte del regalo del Padre a Cristo, y tambi?n ser? el regalo de Cristo a su pueblo.

Segunda pregunta: ?Cu?ntos planes de redenci?n existen? En su obra History of the Work of Redemption (Historia de la Obra de Redenci?n), Jonathan Edwards se toma el trabajo de recordarnos que s?lo hay un plan de redenci?n:

"...se trata de una sola obra, un solo prop?sito. Los varios designios u obras que le pertenecen no son m?s que varias partes de un solo plan" (i.534).

Edwards compara estos 'designios' con "varios movimientos sucesivos de una m?quina". Pero esto lleva a la pregunta: ?hay un solo pacto?

El debate dentro de la teolog?a Reformada puede ser puntualizado con dos citas:

Thomas Boston: "el pacto de redenci?n y el pacto de gracia no son dos pactos distintos, sino uno y el mismo pacto" (citado en A.T.B. McGowan The Federal Theology of Thomas Boston, p40). Sobre este punto de vista, la obra de la redenci?n debe ser considerada como un ?nico pacto, en el cual Dios hace un pacto con el Hijo como Mediador, y, a trav?s de ?l, con todo su pueblo.

John Owen dice: "debemos distinguir entre el pacto que Dios hizo con los hombres referido a Cristo, y el pacto que hizo con su Hijo referido a los hombres. Todos reconocen que Dios cre? al hombre bajo los t?rminos y la ley de pacto, con una definici?n de deberes y la promesa de una recompensa. Despu?s de la ca?da, Dios entr? en otro pacto con la humanidad que, desde el punto de vista de su principio, car?cter y finalidad, es llamado com?nmente el pacto de gracia. Este no es motivo de nuestro presente estudio, pero es la relaci?n personal que ya exist?a entre el Padre y el Hijo antes de que existiera el mundo, tal como es revelado en las Escrituras y que debe ser declarado ... " (XIX, p78).

De hecho, lo que Owen arguye despu?s es que el pacto de redenci?n es el fundamento del pacto de gracia, y en mi opini?n, esta es la manera m?s ?til de ver los datos en las Escrituras. Esto nos lleva a nuestra cita original de Edwards:

"las reglas que rigen las acciones de Cristo en la ejecuci?n de su oficio de mediador est?n contenidas en un pacto de dos partes:

1. El pacto de redenci?n, o el pacto eterno que exist?a entre el Padre y el Hijo, por el cual Cristo se comprometi? a actuar como Mediador con la humanidad ca?da, por designaci?n del Padre ...

2. otro pacto que Cristo observa en la ejecuci?n de su oficio de mediador es aquel pacto de gracia que Dios estableci? con el hombre ...

Por ende, el hecho que Cristo jam?s se aparta del pacto de redenci?n implica que jam?s se apartar? del pacto de gracia; ya que todo lo que fue prometido a los hombres en el pacto de gracia fue acordado entre el Padre y el Hijo en el pacto de redenci?n".

Serm?n sobre Hebreos 13:8 (ii.950)

PACTO DE OBRAS

Esta es la terminolog?a utilizada habitualmente por la teolog?a Reformada para describir la relaci?n entre Dios y Ad?n cuando Ad?n reci?n hab?a sido creado. En su cap?tulo sobre el pacto de Dios con el hombre (VII), la Confesi?n de Fe de Westminster nos recuerda sobre la necesidad de un acuerdo de este tipo -- la distancia entre el Creador y la creaci?n era tan vasta que el hombre podr?a relacionarse con Dios s?lo en virtud de un acto soberano de condescendencia.

El car?cter de esa relaci?n est? descrita en G?nesis 2:15-17. Ad?n y Eva fueron colocados en el Jard?n del Ed?n, para trabajar all? para la gloria de Dios y disfrutar de todo lo que hab?a en el jard?n, con la excepci?n del fruto del ?rbol del conocimiento del bien y del mal. La advertencia es clara: la desobediencia de la ley de Dios lleva a la muerte. La obediencia a Dios asegura la continuidad de la vida.

El profesor John Murray plantea dos objeciones a la definici?n "Pacto de Obras", con un argumento de tres puntos:

1. Arguye que "el t?rmino no es oportuno ya que los elementos de gracia que entran dentro de la administraci?n no est?n correctamente definidos dentro del t?rmino 'obras'";

2. La relaci?n entre Dios y Ad?n en inocencia no es definida como un pacto en las Escrituras; y

3. Las Escrituras usan el t?rmino 'pacto' para describir "la confirmaci?n -- bajo juramento - de una promesa" vinculada al designio de redenci?n de Dios.

"The Adamic Administration" en Collected Writings Volume 2: Systematic Theology, p49

Sin embargo, Robert L. Reymond se?ala que la palabra "pacto" no necesita estar presente para que exista un pacto -- cita a 2 Samuel 7, donde, sin usar la palabra pacto, las promesas hechas a David tienen la forma de pacto, tal como lo indican otras porciones de las Escrituras. Tambi?n indica que los elementos de un pacto est?n presentes tambi?n en G?nesis 2, y que el paralelo en Romanos 5 entre Ad?n y Cristo significa que, al igual que Cristo, "Ad?n actu? como un representante federal de un arreglo en forma de pacto" (A New Systematic Theology of the Christian Faith, p430).

Adicionalmente, Wayne Grudem se?ala el hecho que el ?rbol de la vida ten?a el car?cter de un signo de pacto; su fruto, al cual el hombre ten?a acceso en su condici?n de inocencia, no pose?a ninguna cualidad m?gica, pero confirmaba la realidad de las disposiciones y la promesa del pacto. Era una se?al "por la cual Dios garantizaba externamente que la realidad interna se producir?a" (Systematic Theology, p517). Berkhof lo describe como "un s?mbolo o signo designado" (Systematic Theology, p217), del cual el hombre estuvo prohibido cuando perdi? aquello que representaba. Esto le atribuye gran significado a la restauraci?n del ?rbol de la vida en Apocalipsis 22.

Hay varios puntos acerca de la relaci?n de Dios con el hombre en el principio, en el estado de inocencia, que deben ser enfatizados.

En primer lugar, la disposici?n del pacto de obras era de gracia y misericordia. Si se ha de caracterizar la relaci?n como un pacto, entonces Murray prefiere el lenguaje de los Catequismos, que, a pesar de usar el t?rmino ?pacto de obras' (LC 30), tambi?n designa la relaci?n que Dios estableci? con el hombre como un 'pacto de vida' (LC 20), hecho con Ad?n como una 'persona p?blica' (LC 22) y que requer?a 'obediencia personal, perfecta y perpetua' (LC 20).

En segundo lugar, Dios estableci? una relaci?n que comprend?a una promesa condicional hecha al hombre. Si se cumpl?an ciertas condiciones, entonces se cumplir?a una promesa espec?fica. La promesa era la vida -- la condici?n era la obediencia. En palabras de John Owen, Dios podr?a haber establecido una relaci?n con el hombre sencillamente en los t?rminos de su absoluta soberan?a (XIX, p337); No estaba bajo la obligaci?n de prometerle nada al hombre. Pero, habiendo en gracia acordado realizar la promesa, pertenece a la naturaleza de un pacto.

En tercer lugar, bajo el pacto de obras, Dios coloc? al hombre bajo prueba. Esto surge de la condici?n del pacto -- la obediencia. El enfoque espec?fico en el ?rbol del conocimiento del bien y del mal representa el hecho que Dios estaba requiriendo completa sumisi?n a su ley y su voluntad. Ad?n ten?a la capacidad de no pecar, y fue creado en integridad ante Dios, la ley de Dios poni?ndolo continuamente a prueba. ?Cu?l hubiera sido el resultado de un per?odo de prueba exitoso? Murray arguye que el nombre del ?rbol sugiere que un per?odo de prueba exitoso "hubiera impartido conocimiento renovado y enormemente aumentado del contraste entre el bien como el opuesto del mal " (Collected Writings, Vol 2, p52). Con este sentido renovado del beneficio del bien, podr?a haber continuado en la condici?n de inocencia. Sin embargo, la probaci?n no fue exitosa, y en vez de esto, experimentaron la amargura del pecado y la muerte espiritual resultante. Esto qued? acentuado en la prohibici?n de acceso al ?rbol de la vida.

En cuarto lugar, el pacto de obras no inclu?a ninguna disposici?n para la salvaci?n de las consecuencias del pecado y la desobediencia al pacto. El pacto estipulaba la penalidad para la desobediencia (y, en forma impl?cita, la recompensa por la obediencia), pero no conten?a y no pod?a contener ninguna disposici?n en caso del fracaso de la probaci?n. Esto demuestra que el hombre gozaba de libertad moral: "Dios le dio al hombre el poder de elegir lo contrario. El hombre, por su propia voluntad, sin ser obligado externamente, us? ese poder para cometer el pecado" (Collected Writings, Vol 2, p69). Como resultado, el hombre qued? excluido de la comuni?n con Dios y fue separado de Dios.

En quinto lugar, aparte de un plan tipo pacto, es imposible responder a la pregunta de ?por qu? el pecado personal de Ad?n deber?a afectar a los dem?s? La ense?anza de Romanos 5 es que, a trav?s de la transgresi?n de Ad?n, el pecado y la muerte alcanz? a toda la humanidad. ?Por qu??

La respuesta, suministrada por el mismo Pablo, es que nosotros est?bamos en Ad?n -- ?l era nuestro representante. Hab?a uni?n y solidaridad entre ?l y nosotros. Algunos arguyen que la solidaridad se debe a la identidad humana. Pero si ese fuera el caso, ?por qu? no se nos tiene como responsables por TODOS los pecados de Ad?n? ?Por qu? fue solo el primero el que nos llev? a la ruina?

Una segunda postura habla de solidaridad racial, y se basa en que cuando Ad?n pec?, su descendencia hered? una naturaleza de pecado, y la culpabilidad de Ad?n les es imputada por ello. Esto se denomina imputaci?n mediata, y sostiene que nuestra posici?n ante Dios es el resultado de nuestra condici?n heredada de nuestro primer padre.

Sin embargo, el punto de vista Reformado ha favorecido un enfoque de pacto o federalista, donde Ad?n es considerado la cabeza del pacto y representante de la raza. Cuando ?l cay?, todos ca?mos con ?l, y la culpabilidad y la corrupci?n cayeron inmediatamente sobre nosotros (por ende: imputaci?n inmediata), y provocan nuestra naturaleza corrupta.

Seg?n John Owen:

El hombre, en su creaci?n, fue constituido bajo un pacto en relaci?n al prop?sito de Dios para ?l dentro de la creaci?n. Es decir, la ley de su obediencia comprend?a promesas y amenazas, recompensas y castigos, acorde a la santidad y bondad de Dios. Toda ley -con las recompensas adjuntadas a ella- tiene car?cter de pacto (XIX, p337).

Por ende, en el pacto de obras se hab?a dado una promesa, que Dios ten?a la capacidad de cumplir, y que estaba condicionada por el cumplimiento de ciertas obligaciones por el hombre. El hombre rompi? ese pacto, y se hall? separado de Dios. Pero la pregunta permanece: ?el pacto de obras sigue vigente? ?Cu?l es su condici?n actual? ?tiene alguna normativa que a?n permanece vigente? (Reymond, New Systematic Theology, p439).

Resulta claro que ya no estamos bajo la probaci?n de Ad?n -- ca?mos de eso a trav?s de ?l y con ?l. Pero la teor?a Reformada siempre ha sostenido que el pacto de obras no ha sido abrogado en su totalidad por los siguientes motivos:

1. Al igual que Ad?n, le debemos a Dios perfecta obediencia. El hecho que no pudimos prestar esa obediencia no nos libera de nuestra obligaci?n.

2. El hecho de la muerte como consecuencia del pecado fue indicado en forma expl?cita en el pacto de obras. Por lo tanto, la advertencia se mantiene vigente: 'el d?a que comas de ?l, ciertamente morir?s'. Eso jam?s cambi?.

3. La promesa de vida a condici?n de la obediencia tambi?n se mantiene v?lida. Cf. Lev?tico 18:5 -- "ustedes guardar?n mis estatutos y mis ordenanzas, los cuales haciendo (cumpliendo) el hombre, vivir? en ellos. Yo Jehov?"; un vers?culo citado en Romanos 10:5 para demostrar que Cristo es el fin de la ley para la justicia, y en G?latas 3:12 para demostrar que la ley no es de fe, y que somos salvos por la justicia de Cristo. El uso de Lev?tico por Pablo 18:5 est? arraigado en el principio que es el fundamento del pacto de obras: que la obediencia perfecta de la ley lleva a la vida.

4. Los t?rminos del pacto de obras son los t?rminos sobre los cuales Cristo ha asegurado nuestra redenci?n. El guard? la ley por nosotros, como el ?ltimo Ad?n, el que jam?s pec?, pero cumpli? todas las exigencias de la ley, respetando y honrando la ley. Por ende, la raza es salva sobre el mismo fundamento sobre el cual fue establecida en un principio. En otras palabras, existe un pacto de gracia con nosotros, ya que, seg?n los t?rminos del pacto de redenci?n, el pacto de obras ha sido guardado por Cristo como figura p?blica, y hay una imputaci?n inmediata de su justicia hacia nosotros.

PACTO DE GRACIA

Por naturaleza, el hombre rompe los pactos. Esta es la esencia de nuestro pecado. Pero la esencia del Evangelio es que por gracia Dios devuelve al hombre la comuni?n con Dios. Lo hace relacion?ndose con el hombre por su gracia y consolidando esa relaci?n en un pacto.

Cuando el pensamiento Reformado habla de la gracia del pacto, est? describiendo la aplicaci?n del plan de salvaci?n de Dios a los hombres y mujeres en la historia del mundo. Jonathan Edwards comienza su History of the Work of Redemption citando a Isa?as 51:8 -- "porque como a vestidura los comer? polilla, como a lana los comer? gusano; pero mi justicia permanecer? perpetuamente, y mi salvaci?n por siglos de siglos". El prop?sito de Edwards is mostrar que aqu? Dios habla del pacto de gracia. Dice que de estos dos, la justicia y salvaci?n de Dios, una es la causa y la otra es el efecto. La justicia de Dios, o misericordia de pacto, es la ra?z, y la salvaci?n es el fruto. Ambos est?n relacionados con el pacto de gracia" (i.533). Esto es para siempre, seg?n Edwards, y en todas las generaciones. De modo que el pacto de gracia es una manera en que podemos hablar de la obra salvadora de Dios en funci?n de la historia -- en tiempo y espacio -- donde El inaugura algo que es eterno, y nos lleva en un momento dado a una relaci?n consigo mismo que es para siempre. Por lo tanto, esto forma parte del prop?sito supremo de la salvaci?n de Dios. Dos citas ilustran esto:

Jonathan Edwards:

"En cuanto el hombre cay?, Cristo entr? en su obra mediadora. Fue entonces que comenz? a ejecutar la obra y el oficio de mediador. Lo hab?a aceptado antes de la creaci?n del mundo. El ten?a un compromiso con el Padre para comparecer como mediador del hombre, y suplir ese rol cuando surgiera la ocasi?n, desde la eternidad. Pero ahora hab?a llegado el momento. Cristo, el eterno Hijo de Dios se visti? de su car?cter mediador y se present? ante el Padre. Se puso inmediatamente entre una Majestad santa, infinita y ofendida y la humanidad ofensora. Fue aceptado en este rol, impidiendo as? la ira que ejecutar?a de pleno la maldici?n que el hombre hab?a tra?do sobre s?" (i.536).

James Henley Thornwell:

"El plan de redenci?n, tambi?n llamado el Pacto de Gracia, es la respuesta de Dios a la pregunta, ?C?mo ser? justificado un pecador y colocado en santidad para siempre? Como el Pacto de Obras era la respuesta a esa pregunta, ?C?mo ser? justificada y confirmada una criatura moral? Las dos son evoluciones del mismo prop?sito, la misma gracia en Dios." (Collected Writings, Vol2, p18).

TERMINOLOGIA

A lo largo de las Escrituras, la terminolog?a del pacto es utilizada continuamente para describir la relaci?n salvadora de redenci?n que une a Dios con su pueblo.

Dios le dice a No? antes de la inundaci?n: "Pero contigo establecer? mi pacto" (G?nesis 6:18). Esta es la alternativa a la destrucci?n -- mientras el resto de la humanidad perecer?, No? ser? salvado debido al pacto de Dios.

G?nesis 15:18 dice que "el Se?or hizo un pacto con Abram". Mientras los Amoritas ser?n destruidos, Abram y sus descendientes gozar?n de la salvaci?n y misericordia del pacto.

En Exodo 2:24, Dios oye el gemido de su pueblo en Egipto, "y Dios record? su pacto con Abraham, con Isaac y con Jacobo".

En Deuteronomio 4:23, se advierte al pueblo: "Guardaos, no os olvid?is del pacto de Jehov? vuestro Dios", y en el vers?culo 31 se los alienta a creer que "Dios misericordioso es Jehov? tu Dios; no te dejar?, ni te destruir?, ni se olvidar? del pacto que les jur? a tus padres".

Los Salmos est?n repletos del tema del pacto, al igual que los profetas. Cuando llegamos al Nuevo Testamento, hallamos a Jes?s descrito como el Mediador del pacto, y su sangre como el cimiento del pacto eterno. De principio a fin, la Biblia est? dominada con el tema del pacto de la gracia de Dios con la humanidad ca?da en Jesucristo.

El idioma Hebreo emplea la palabra תירב (berith) para referirse a un pacto. Es dif?cil conocer la etimolog?a y el significado de la ra?z de esta palabra -- su significado queda determinado por el uso. Muchos estudiosos y comentaristas lo interpretan en funci?n del denominado tratado de vasallaje del Antiguo Cercano Oriente. Este era el tratado establecido por el rey o se?or conquistador cuando somet?a a otra naci?n. Esta forma de tratado ten?a varios aspectos:

1. El t?tulo del tratado, presentaba a las partes

2. Un pr?logo hist?rico, confiriendo los antecedentes de la relaci?n

3. Las estipulaciones y requerimientos del tratado.

4. Una cl?usula detallando la disposici?n de preservar el tratado

5. Una lista de dioses como testigos del tratado

6. Una declaraci?n de bendiciones y maldiciones, seg?n si las estipulaciones eran honradas o violadas

Esta es una forma de tratado reconocida, particularmente entre los Hititas, y los estudiosos tienden a verla como un antecedente para la comprensi?n de la palabra berith. En particular, ha ayudado a contribuir una forma para interpretar la Biblia -- "el principio b?sico para interpretar la teolog?a de Deuteronomio yace en su naturaleza de documento de pacto" (P. Craigie, The Book of Deuteronomy, NICOT, p36).

Esta forma de tratado entre un soberano conquistador y un vasallo conquistado por lo general se pon?a por escrito. Desde este punto de vista, resulta interesante que los mandamientos fueron tallados sobre piedra, y son descritos como las palabras del pacto. Exodo 24:7 dice sobre Mois?s que "tom? el Libro del Pacto y lo ley? para que todo el pueblo escuchara. Y ellos respondieron, 'Todo aquello que el Se?or ha dicho lo haremos, y seremos obedientes'". Algunos estudiosos evang?licos han sugerido que las dos tabletas de piedra sobre las cuales fue escrita la ley conten?an los diez mandamientos, al igual que se hac?a un duplicado de los tratados.

Adem?s, se arguye que la importancia de escribir el tratado para conservar su contenido est? claramente relacionado con la escritura can?nica de las Escrituras. Podemos, notar, no obstante, que O. Palmer Robertson sugiere que uno de los principales ?tems que falta de la lista de elementos del tratado de vasallaje es la promesa, que ?l sugiere como la esencia de un pacto (Christ of the Covenants, p6 n.7); esto deber?a resaltar para nosotros que aparte de cualquier similitud que pudiera haber entre el pacto b?blico y el tratado del Cercano Oriente, el pacto de gracia es bastante singular.

Cuando los traductores griegos del Antiguo Testamento produjeron el LXX, hicieron algo muy interesante. La palabra natural griega para un pacto es  (suntheke) que significa literalmente: poner juntos. Se puede usar para una 'composici?n de palabras', pero es bien reconocido su significado de 'pacto', ya sea entre individuos o naciones. Aparece a menudo en plural refiri?ndose al 'convenio constitutivo', es decir, los t?rminos del acuerdo, contrato o tratado. Se emplea para traducir 'pacto' en 2 Reyes 17:15 e Isa?as 28:15, Isa?as 30:1, y 'acuerdo' en Daniel 11:6. S?lo en el primero de estos pasajes se refiere al pacto de Dios con Israel.

En lugar de utilizar la palabra natural para pacto para traducir el hebreo, los traductores del LXX optaron por otra palabra:  (diatheke), cuyo significado es '?ltima voluntad' o 'testamento', y es la palabra empleada com?nmente en el Nuevo Testamento.

El motivo de la preferencia de esta ?ltima palabra es el reconocimiento que en el pacto de gracia las dos partes no son iguales. Los traductores reconocieron que cuando Dios establece su pacto con Israel, por ejemplo, ?ste es m?s parecido al tratado de vasallaje de los Hititas que a la noci?n griega de . En este ?ltimo, dos partes de igual condici?n celebran una relaci?n contractual. Esta es la fuerza de Daniel 11:6, donde la hija del rey del sur va ante el rey del norte para hacer un tratado -- la referencia hist?rica es a la hija de Ptolomeo de Egipto (Berenice) quien se casa con Antiocus II, quien gobern? Palestina despu?s de las conquistas de Alejando Magno. Esta es la base para un contrato entre iguales.

Pero a fin de conservar el ?nfasis en la soberan?a de Dios, los traductores optaron por la palabra , que se refiere a un acuerdo formal aunque uno en que una parte le entrega algo a la otra. Esto trae un problema -- ?deber?amos traducir esta palabra (en particular en el Nuevo Testamento) como 'pacto' o 'testamento'? De los 33 usos de  en el Nuevo Testamento, la Versi?n Autorizada (VA) lo traduce como 'pacto' en 21 oportunidades, y como 'testamento' 12 veces. Por ejemplo, en Mateo 26:28, en la narrativa de la Ultima Cena, la VA dice que Jes?s le tom? la copa y dijo, "esta es mi sangre del Nuevo Testamento, que es vertida por muchos para la remisi?n de pecados" (ver tambi?n Marcos 14:24 y Lucas 22:20). Pero en otros pasajes, la misma palabra es traducida como 'pacto', como en Lucas 1:72, donde Zacar?as alaba a Dios por recordar su santo pacto, o Efesios 2:12, donde Pablo dice que antes ?ramos extra?os a los 'pactos de promesa', o Hebreos 12:24, que describe a Jes?s como el Mediador del 'nuevo pacto'.

Para complicar esto a?n m?s, Hebreos 9 s? emplea la palabra  en su sentido literal de '?ltima voluntad y testamento', y propone que la muerte de Cristo es equivalente a la muerte de un testador, una persona que dispone la distribuci?n de su propiedad de antemano. En este sentido limitado, el pacto de Dios con nosotros es an?logo a un testamento con nosotros. El argumento de Hebreos 9 en este sentido es que la muerte de Cristo fue absolutamente necesaria.

El problema es que 'pacto' y 'testamento' no tienen el mismo significado. Identificarlos significa impartirle un sentido ajeno al Antiguo Testamento. Seg?n Geerhardus, "si berith significa 'pacto' y  'testamento', entonces considerar el primero con el significado del segundo implica una grave mala interpretaci?n desde el punto de vista ling??stico. Se atribuye al berith de las Escrituras hebreas una caracter?stica que no ten?a" ("'Pacto' o 'Testamento'?", Redemptive History and Biblical Interpretation, pp401-2).

Entonces, cuando la VA emplea 'testamento', est? traduciendo la palabra en sentido literal; a?n cuando no lo hace de manera uniforme. No deber?amos imaginar que 'pacto' y 'testamento' son sin?nimos. La palabra griega 'testamento' fue elegida como una traducci?n de berith simplemente para evitar la noci?n de que las partes en el pacto tienen igualdad de condici?n; la elecci?n de 'testamento' fue para salvaguardar la soberan?a de Dios y la prioridad de la gracia. Leon Morris dice: "El punto principal a tener en cuenta es que la palabra describe una acci?n divina, con el hombre como el destinatario de la bendici?n" (Apostolic Preaching of the Cross, p89).

Administraci?n del Pacto de Gracia

?En qu? momento comenz? Dios a revelar el pacto a un mundo perdido? ?D?nde comienza la administraci?n del pacto de gracia? Algunos desean establecer el pacto con Abraham como el primer indicio claro del pacto de gracia; Donald Macleod, por ejemplo, habiendo discutido sobre el Pacto de Ad?nico y el Pacto de Preservaci?n hecho con No?, dice que el pacto de gracia es entre Dios y el creyente, "y tom? esa decisi?n porque la revelaci?n b?blica arquet?pica del Pacto de Gracia es el Pacto de Dios con Abraham" (A Faith to Live By, p100). En su trabajo, The Covenant of Grace, el Profesor John Murray arguy? que el pacto con No? nos ense?a lo que es un pacto; se?ala caracter?sticas distintivas de este pacto:

1. Es el pacto de Dios ya que es concebido, ideado, determinado, establecido, confirmado y entregado por Dios mismo

2. Es de alcance universal

3. Es incondicional

4. Es "intensa y penetrantemente monergistico"

5. Es eterno

(John Murray, The Covenant of Grace, at http://www.the-highway.com/Covenant_Murray.html).

Murray dice que "cuando nos encontramos con el pacto de Abraham hallamos caracter?sticas que son totalmente novedosas respecto de la administraci?n del pacto". En particular, dice que vemos a Dios tomando juramento para confirmar su promesa, y con relaci?n a la circuncisi?n, poniendo ?nfasis en guardar el pacto.

Es verdad que el pacto de Abraham es un punto de partido distintivo, y se hace alusi?n al mismo en el Nuevo Testamento; Pablo dice que Dios predic? el Evangelio de antemano a Abraham, y que el prop?sito de la muerte de Cristo era traer las bendiciones del pacto de Abraham a los Gentiles (G?latas 3:8,14). No obstante, la Confesi?n de Fe nos recuerda que bajo la ley el pacto era administrado por "promesas, profec?as, sacrificios, circuncisi?n, el cordero pascual, y otros tipos de ordenanzas impartidas al pueblo jud?o" (vii.5). Esto nos llama a la atenci?n a que la primera promesa dada al hombre -- el protevangelium de G?nesis 3:15 -- fue en s? una administraci?n del pacto de gracia, que inaugur? el pacto, y que anunci? la gracia que ser?a extendida a los pecadores. El pacto de No?, que estuvo enfocado en la preservaci?n de la tierra, tambi?n debe ser visto a la luz de la maldici?n despu?s de la ca?da del hombre. La tierra producir?a espinas y cardos, desastres e inundaciones. Habr?a juicio perpetuo sobre la tierra. Pero habr?a gracia, preservando la tierra y proveyendo un teatro sobre el cual se presentar?a el drama de la redenci?n. Usando la terminolog?a de Geerhardus Vos, el pacto de gracia es el t?rmino dogm?tico para una "revelaci?n especial de redenci?n" (Biblical Theology, p32).

En otras palabras, el pacto de gracia es inaugurado en el momento que Dios comienza a revelar su prop?sito salvador en la experiencia humana. Esto nos lleva a la revelaci?n en el jard?n. Pero con Robert Reymond reconocemos que, "...con el llamado de Abraham, el pacto de gracia experiment? un progreso significativo, y definitivo para todo tiempo posterior." (New Systematic Theology, p513). Adicionalmente, Reymond arguye que G?nesis 12-22, que trata sobre el pacto de Abraham, contiene "los vers?culos m?s importantes de la Biblia", desde el punto de vista de la teolog?a del pacto (ibid.).

Administraciones del Pacto

ADAN

Cuando Ad?n, cabeza del pacto y representante federal de la raza humana, rompi? el pacto con Dios, toda la humanidad pec? y cay? con ?l. Dios se encontr? con ?l en el Jard?n del Ed?n y pronunci? la maldici?n. Entremezcladas con las palabras de la maldici?n estaba la promesa de sanidad, restauraci?n y recuperaci?n. Las palabras de la maldici?n y las de la promesa est?n asociadas a la experiencia del pecado y la ca?da.

1. Dios promete romper la atadura entre la mujer y Satan?s (G?nesis 3:14-15). Al dirigirse al Diablo, reduce a la serpiente a una criatura que se arrastra, y pone en forma soberana enemistad entre Satan?s y aquellos a quien Satan?s enga??. Parte de la condici?n del pacto de gracia, por ende, es romper el poder del pecado y de Satan?s en la vida humana.

2. La enemistad ser? hecha extensiva a la simiente de la mujer y la simiente de la serpiente. Habr? una barrera espiritual levantada en todas las generaciones entre los reinos del pecado y de la gracia, luz y oscuridad. La humanidad se hallar? en dos campos diam?tricamente opuestos. Estamos con Dios o en su contra, en Cristo o afuera de El. No hay terreno intermedio y tampoco ning?n terreno com?n entre estos dos campos. La enemistad es una condici?n del pacto de gracia.

3. Por ?ltimo, la simiente de la mujer herir? en la cabeza a la serpiente, quien a su vez le herir? el tal?n a ?ste. Este vers?culo tiene su realizaci?n en el adviento del Hijo de Dios, quien ha venido para destruir las obras del maligno (1 Juan 3:8), y quien fue herido a trav?s de su deshonrosa muerte en la cruz. S?lo se ten?a un conocimiento vago de este concepto en un principio -- "la Revelaci?n del Antiguo Testamento aborda el tema de un Mes?as en forma muy gradual" (Vos, Biblical Theology, p55). Las palabras de Eva en G?nesis 4:1 posiblemente indiquen que ella cre?a que Ca?n era el Mes?as prometido, pero esa noci?n fue r?pidamente desechada. De hecho, Ca?n era el malo.

NOE

La historia b?blica posterior sigue la degeneraci?n de la raza humana, aparte de la l?nea de Set, que es la l?nea en que la verdadera religi?n es hallada (G?nesis 4:26), y la l?nea de la que provienen Enoc y No?. La maldad del mundo, a pesar de la bondad de Dios y su gracia contenedora, trae sobre el mundo un juicio por el cual es destruido por una inundaci?n. S?lo son salvados No? y su familia, y por ende es con No? con quien Dios promete (G?nesis 9:18) establecer su pacto.

El motivo del pacto es que No? hall? gracia ante los ojos de Dios (G?nesis 6:8). No debemos interpretar esto como que No? merec?a esta salvaci?n. Debemos interpretarlo como una alusi?n a la gracia del pacto, revelada en G?nesis 3:15. La instancia era la de enemistad con Satan?s; en un mundo que era amigable hacia el pecado y hacia Satan?s, No? se mantuvo hostil hacia el diablo y sus secuaces, Satan?s y sus tentaciones, la maldad en todas sus formas. Mediante la gracia, No?, al igual que sus famosos antepasados, camin? con Dios.

Los elementos del pacto con No? son los siguientes:

1. La disposici?n por la gracia de Dios de un medio de seguridad. Dios dispuso la construcci?n del arca, que se asemej? al car?cter de un juicio -- mientras otras cosas ser?an destruidas en una inundaci?n, el arca superar?a la tormenta. Un rasgo singular de esta disposici?n del pacto es que el mismo No? estuvo involucrado en la preparaci?n de un medio seguro. Seg?n Murray: "en este caso, se le instruy? a No? realizar ciertas acciones y su cumplimiento de esto fue la condici?n indispensable para el cumplimiento de la gracia prevista en el pacto". No? no era merecedor de la salvaci?n y no gana por s? la salvaci?n. Pero disfrut? de la gracia del pacto a trav?s de la fe, seg?n Hebreos 11:7 -- "por fe No?, cuando fue advertido por Dios de las cosas que a?n no se ve?an, con temor prepar? el arca en que su familia se salvase; y por esa fe conden? al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe".

2. Dios dio un trato global a No? y su familia. No fue s?lo No? quien fue salvado, sino su esposa, sus hijos y sus nueras. Esto agrega un tono de solidaridad global a la revelaci?n del pacto. La salvaci?n es individual pero nunca individualista -- Dios se propone atender a las familias, las sociedades, un pueblo.

3. La promesa de Dios de conservar la tierra (G?nesis 8:20-22). Mientras algunos han le?do esto como un pacto de conservaci?n para la tierra, es mejor verlo como una disposici?n integral del pacto de gracia. No habr? m?s juicio de este tipo -- el mundo ser? conservado y ser? un lugar en el que se gozar? de la redenci?n de Dios. Mediante la muerte del Salvador, habr? un cosmos renovado. La ca?da trajo una maldici?n sobre el suelo, y hasta el d?a de hoy toda la creaci?n gime y trabaja. Pero el pr?ncipe del poder de los aires ser? restringido.

4. La disposici?n por Dios de una se?al del pacto en el cielo (G?nesis 9:12-13). Al igual que el ?rbol de la vida hab?a operado como "sacramento", habr?a una se?al en el cielo, un arco en la nube, como se?al del pacto. Lo incre?ble es que esta se?al deb?a operar como se?al para Dios. Al verla, El recordar?a su pacto. Es claro que Dios no necesita un recordatorio -- esto aparece como un extra?o antropomorfismo. Pero habla claramente de la gracia soberana del pacto -- la se?al no era una que el hombre pudiera producir, sino algo que s?lo Dios podr?a pintar en el cielo. Seg?n Murray: "es un antropomorfismo para el fin de traer a primer plano el car?cter unilateral del pacto. Es verdad que el prop?sito revelador del arco en la nube no debe ser olvidado. Pero el hecho significativo es que el prop?sito revelador es para dar testimonio de la fidelidad divina. Es un recordatorio constante de que Dios no ser? infiel a su promesa. El principal punto a enfatizar ahora, no obstante, es que esta continuidad depende ?nicamente de la fidelidad divina; en t?rminos antropom?rficos, depende s?lo del recuerdo divino".

5. La promesa de Dios de agrandar las carpas de Shem (G?nesis 9:27). Este es un claro elemento que anticipa el pacto con No?. Dios mira hacia el d?a en que los hijos de Jafet (los Gentiles, seg?n G?nesis 10:5), entrar?an en y heredar?an la bendici?n de Set, el fiel hijo de No?. Hay una indicaci?n de que es el prop?sito de Dios traer a aquellos que est?n por naturaleza afuera de las disposiciones de la gracia y los par?metros del pacto de Dios, para que disfruten de las bendiciones. Como Gentiles que conf?an en Cristo, nosotros somos descendientes de Jafet en las carpas de Shem (ver Vos, Biblical Theology, p71).

De este modo, vemos el principio impl?cito en el protevangelium de G?nesis 3:15 ampliado en el pacto con No?. La simiente de la mujer no ha venido a?n, pero el linaje sagrado est? preservado a trav?s de la salvaci?n de la familia de No?, y hay enemistad continuada entre la simiente sagrada y el enemigo de Dios. As?, el pacto con No? construye sobre lo que vino antes y anticipa lo que est? por venir.

ABRAHAM

Abraham fue el mejor de los hijos de Shem. En el momento que Dios lo llam?, Abraham viv?a en Ur de los Caldeos, 'del otro lado de la inundaci?n, sirviendo a otros dioses' (Josu? 24:2ff). Su llamado, y la revelaci?n del pacto de gracia en el tiempo de los patriarcas, es la base de todo lo que le seguir?, precisamente por las promesas espec?ficas de salvaci?n que est?n expresadas en el trato que Dios tiene con Abraham.

Los elementos del pacto

En primer lugar, est? el elemento de la elecci?n soberana. El pacto con Abraham claramente no es un contrato celebrado por dos partes de iguales condiciones. Dios llama en su soberan?a a Abram para que lo siga. El llamado de Dios es singular y sin precedentes en la experiencia de Abram.

En segundo lugar, hay un elemento de promesa de gracia, que est? enfocado en:

1. La tierra -- que Dios entregar?a a Abram. Esta herencia ser?a en Can?, y ser?a en ?ltima instancia la herencia del pueblo de Dios. Nuevamente, esto se compara con la herencia perdida en el Ed?n, y un mundo perdido en el momento de la inundaci?n. Dios restaurar? su simiente en la tierra.

2. La naci?n -- a quien ser?a dada la revelaci?n especial. Esto se compara con el trasfondo de la promesa de la simiente -- Dios tendr?a un pueblo para s?. Las ra?ces de la iglesia se hallan ah?.

3. El nombre -- el nombre de Abram ser?a grande. Su nombre ciertamente ser?a grande dentro de la historia de la redenci?n, y estar?a en boca de los santos del Antiguo Testamento y de los escritores del Nuevo Testamento.

4. La bendici?n -- Esta tiene cuatro partes: Abram ser?a una bendici?n, aquellos que lo bendijeran a ?l ser?an bendecidos, aquellos que lo maldijeren ser?an malditos, y todas las familias de la tierra tendr?an motivo para agradecerle.

Fe y certeza -- la inauguraci?n del pacto

Luego del llamado de Dios y los movimientos dram?ticos de G?nesis 12-14, Abram nuevamente se encuentra con Dios, quien le promete que su simiente ser? tan numerosa como las estrellas del cielo (G?nesis 15:5). Abram cree en Dios y esto cont? a su favor para justicia.

La fe de Abram es resaltada en Romanos 4:11 como el paradigma para nuestra fe, y la frase utilizada en G?nesis 15:6 aparece en Romanos 4:3, 9 y 11. All?, Pablo ense?a que Abram fue justificado por la fe en las promesas de Dios, de modo que nuestra justificaci?n en Cristo no es independiente de la fe -- es justificada por la fe en nuestra paz con Dios (Romanos 5:1).

Pero parte de la grandeza de G?nesis 15 es que resalta la distinci?n importante entre fe y certeza. Abram cree en Dios (tal como requiere el pacto), pero a?n necesita la certeza de la posesi?n de la herencia prometida, motivo por el cual pregunta: '?c?mo sabr? que heredar? [la tierra]?'

Este pedido de certeza lleva a la inauguraci?n formal del pacto con Abraham en la ceremonia de G?nesis 15:9ff, donde se sacrifican animales, la promesa es ratificada y una antorcha de fuego pasa entre los animales divididos (partidos). John Murray, en su The Covenant of Grace llama la atenci?n al hecho que "no es Abraham quien pasa entre los animales divididos; es la teofan?a. La teofan?a representa a Dios. Por ende, esta acci?n es divinamente unilateral. Es la confirmaci?n a Abraham, no confirmaci?n desde ?l." Lo que Abraham requiere es certeza, y es certeza es la que recibe en la aparici?n teof?nica en la que Dios mismo parece se?alar que ?l mismo ser? partido en dos si deja de honrar cada aspecto del pacto.

Este es una ceremonia importante, que confirma la promesa a Abram mediante un juramento. Este es el argumento en Hebreos 6:13 -- "porque cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por otro mayor, jur? por si mismo". Nosotros tenemos la misma certeza que nos es dada a trav?s de la obra completada por Cristo, nuestro sumo sacerdote despu?s de la orden de Melquisedec.

La se?al del pacto

El car?cter colectivo del pacto es enfatizado por el hecho que no es celebrado solamente con Abram, pero tambi?n con su simiente. El pacto deb?a ser puesto en la carne de sus hijos varones y los integrantes masculinos de su casa mediante la circuncisi?n. La relaci?n entre la realidad y la se?al es tan estrecha que Dios dice "mi pacto estar? en tu carne" (G?nesis 17:13).

Sin embargo, Dios dice que el hombre no circuncidado "ser? cortado de su gente; ha roto mi pacto" (G?nesis 17:14). Si el pacto ha de ser perpetuo (o eterno, como en G?nesis 17:7), ?en qu? sentido podr? ser roto? En el sentido que sus promesas pueden perderse, as? como tambi?n sus disposiciones a trav?s de la desobediencia. Las respuestas requeridas de fe, confianza y obediencia no establecen la relaci?n del pacto -- ?sta es establecida por gracia. Pero estas respuestas, que suponen el establecimiento del pacto, son las condiciones para gozar de sus disposiciones. Murray dice: "en una palabra, guardar el pacto supone el establecimiento de la relaci?n del pacto antes bien que la condici?n de la que depende su establecimiento" (Covenant of Grace).

En todo el Antiguo Testamento, la circuncisi?n es un s?mbolo importante no de identidad nacional, ni de afiliaci?n religiosa, sino de relaci?n con Dios. Seg?n el Profesor O. Palmer Robertson: "la circuncisi?n habla persistentemente de la relaci?n del hombre con Dios" (Christ of the Covenants, pp156-7). Por eso Pablo puede hablar de la circuncisi?n que se convierte en in-circuncisi?n (Romanos 2:25) -- el rito en s?, aun tan lleno de significado e indicativo de privilegio, urge al portador de la se?al del pacto a persistir en obediencia al Dios del pacto. Si no lo hace, su circuncisi?n no es una ventaja espiritual sino un testimonio en su contra.

El mismo mensaje est? presente en los profetas, quienes hablan de la circuncisi?n del coraz?n. All? por Deuteronomio 10:16 Mois?s urge a Israel a ser circuncidados en sus corazones, y m?s tarde en Jerem?as 9:26 Dios promete castigar a aquellos que le desobedecen, declarando que "toda la casa de Israel est? in-circuncidada en el coraz?n".

El concejo de Jerusal?n (Hechos 15) reconoci? que los creyentes del Nuevo Pacto no requer?an ser circuncidados. Esto fue revolucionario. Pablo declar? que, "si os circuncid?is, de nada os aprovechar? Cristo" (G?latas 5:2). Por el otro lado, afirm? a los Colosenses que ellos hab?an sido circuncidados con circuncisi?n no hecha a mano, siendo enterrados con Cristo en el bautismo (Colosenses 2:11-12). El significado del bautismo del Nuevo Testamento es el mismo que el de la circuncisi?n del Antiguo Testamento -- es una se?al y un signo del pacto de Dios, significa la inclusi?n dentro de la comunidad del pacto, y requiere obediencia al Dios del pacto.

En cuanto al bautismo de ni?os, John Murray est? en lo correcto cuando afirma que: "la premisa b?sica para el argumento a favor del bautismo de infantes es que la econom?a del Nuevo Testamento es el desarrollo y el cumplimiento del nuevo pacto hecho con Abraham y que la implicancia necesaria es la unidad y continuidad de la iglesia" (Christian Baptism, p45). Ante la objeci?n de que los infantes deben ser excluidos de ese signo del Nuevo Testamento, Murray dice, "?acaso el nuevo pacto es menos generoso en este aspecto que el pacto con Abraham?" (CB, p49). Dado este movimiento de estrechez y amplitud entre los Testamentos, parece extra?o ver que los ni?os sean incluidos en la iglesia del Antiguo Testamento pero incluidos en la del Nuevo Testamento.

Referencias posteriores al pacto de Abraham

Es importante notar las sucesivas referencias en las Escrituras al pacto con Abraham. El mismo fue confirmado con Isaac (G?nesis 17:19 -- "Yo establecer? mi pacto con ?l para un pacto eterno, y con su simiente despu?s de ?l"), y con Jacob (G?nesis 28:13-15 a Jacob en Betel -- "Yo soy el Se?or, el Dios de tu padre Abraham, y el Dios de Isaac ... No te dejar? hasta haber cumplido aquello de lo que te habl? que har?a"). Es mencionado a menudo en todo el Pentateuco, como por ejemplo en Deuteronomio 29:12-13 -- "para que entres en el pacto de Jehov? tu Dios, y en su juramento, que Jehov? tu Dios concierta hoy contigo para confirmarte hoy como su pueblo, y para que ?l te sea a ti por Dios, de la manera que ?l te ha dicho, y como lo jur? a tus padres Abraham, Isaac y Jacob".

Cuando Zacar?as profetiz? en Lucas 1:67ff, siendo lleno del Esp?ritu Santo, bendijo a Dios que ahora "se iba a acordar de su santo pacto, el juramento que hizo a nuestro padre Abraham" (Lucas 1:72-3). En su llamado a los Jud?os en Hechos 3:25, Pedro dice que ellos son hijos de los profetas y del pacto que Dios hizo con nuestros antepasados, dici?ndole a Abraham, 'en tu simiente ser?n benditas todas las familias de la tierra?). Y es a Abraham que se menciona como padres de los creyentes (Romanos 4:11-12).

Nuevamente vemos el principio que el pacto establecido con Abraham est? edificado sobre las revelaciones anteriores del pacto de gracia, ampl?a la revelaci?n dada a Ad?n y No?, y anticipa cosas mayores que han de venir.

MOISES

O. Palmer Robertson est? en lo correcto cuando nos llama la atenci?n al hecho que "el pacto con Mois?s ha provocado algunos de los m?s grandes debates dentro de la historia del Cristianismo ... La relaci?n exacta del pacto con Mois?s y las promesas que le precedieron y los cumplimientos que le siguieron se convirti? en uno de los problemas m?s recurrentes de la interpretaci?n b?blica" (Christ of the Covenants, p167). El pacto de Mois?s se describe correctamente como un pacto de ley. Sin embargo, esto da lugar a preguntas interesantes en cuanto a la relaci?n de la ley con el pacto, la relaci?n de la ley con la gracia, y la normatividad continuada del pacto de Mois?s sobre el creyente del nuevo pacto.

Tres comentarios preliminares:

1. Al mirar la importancia del pacto de Mois?s, debemos tener cuidado de comenzar con la observaci?n que el t?rmino pacto es un concepto m?s amplio que el de ley, y que "sea cual fuere el concepto de ley que se proponga, debe permanecer en todo momento subordinado al concepto m?s amplio del pacto" (Christ of the Covenants, p171). De hecho, resulta sumamente significativo que los hechos que rodean el ?xodo y la entrega de la ley elaboran los t?rminos y las promesas del pacto con Abraham (Exodo 2:24-25)

2. La ley aparece en las relaciones de pacto anteriores. Despu?s de emitir la promesa de G?nesis 3:15, Ad?n recibe la orden de Dios de trabajar, con el fin de sostener la vida hasta la llegada del redentor (G?nesis 3:19); No? recibe la orden de construir un arca, adorar a Dios y dar muerte al asesino (G?nesis 9:6); Abraham debe obedecer la orden de circuncidar, y de caminar ante Dios en perfecci?n (G?nesis 17:1). La ley no es algo nuevo en el pacto con Mois?s, pero si se torna predominante.

3. En el pacto con Mois?s aparece la gracia. La entrega de la ley forma parte de la administraci?n del pacto de gracia, de modo que, la creaci?n de una dicotom?a entre ley y gracia debe ser matizada cuidadosamente. Es verdad que la ley vino a trav?s de Mois?s, mientras la gracia vino por Cristo (Juan 1:17), pero este contraste debe ser comprendido dentro del contexto de la revelaci?n b?blica que ve a Cristo como el cumplimiento de todo lo que Mois?s simbolizaba. No debe ser interpretado como que la gracia no era evidente bajo la ley, o que ninguna ley tiene autoridad bajo la gracia.

El pacto con Mois?s se centra en la entrega de la ley en Sina?. John Murray lo resume del siguiente modo:

La primera referencia expresa al pacto hecho con Israel en Sina? se produce en relaci?n a la obediencia del pacto. 'Ahora pues, si dieres o?do a mi voz y guardareis mi pacto, vosotros ser?is mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque m?a es toda la tierra. Y vosotros me ser?is un reino de sacerdotes, y gente santa' (Ex. xix. 5, 6). La siguiente referencia expl?cita aparece como corolario de la promesa al pueblo, 'Haremos todas las cosas que Jehov? ha dicho, y obedeceremos? (Ex. xxiv. 7, RV) y Mois?s roci? la sangre y dijo, 'He aqu? la sangre del pacto que Jehov? ha hecho con vosotros sobre todas estas cosas' (Ex. xxiv. 8) (Pacto de Gracia).

Nuevamente, cabe se?alar que el pacto no depende de la obediencia del pueblo. El pacto se ha establecido por la gracia de Dios. Lo que depende de la obediencia del pueblo es el goce por ?ste de las bendiciones prometidas.

?Cu?les son estas bendiciones? Est?n enumeradas en Exodo 6:2-8, en respuesta a la pregunta que Mois?s le hace a Dios en Exodo 5:22 -- "?Para qu? me enviaste?". La respuesta de Dios es:

Y Dios le habl? a Mois?s y le dijo, Yo soy JEHOVA: y aparec? a Abraham, a Isaac, y a Jacob, como Dios Omnipotente, mas en mi nombre JEHOVA no me di a conocer a ellos. Tambi?n establec? mi pacto con ellos, de darles la tierra de Cana?n, la tierra en que fueron forasteros, y en la cual habitaron. Asimismo yo he o?do el gemido de los hijos de Israel, a quienes hacen servir los egipcios, y me he acordado de mi pacto. Por lo tanto, dir?s a los hijos de Israel: Yo soy JEHOVA, y yo os sacar? de debajo de las tareas pesadas de Egipto, y os librar? de su servidumbre, y os redimir? con brazo extendido, y con juicios grandes; y os tomar? por mi pueblo y ser? vuestro Dios; y vosotros sabr?is que yo soy Jehov? vuestro Dios, que os sac? de debajo de las tareas pesadas de Egipto. Y os meter? en la tierra por la cual alc? mi mano jurando que la dar?a a Abraham, a Isaac, y a Jacob; y yo os la dar? por heredad. Yo JEHOVA.

Este pasaje pone en claro el hecho que el pacto con Mois?s depende del pacto con Abraham. A?n los te?logos de la dispensaci?n, que tienden a quitar importancia a la interconexi?n de las diversas ?pocas de la historia de la salvaci?n, reconocen esto; Craig Blaising escribe que "el Pacto con Mois?s es una forma del pacto con Abraham" (Progressive Dispensationalism, p145). Por ende, no resulta sorprendente que los temas del pacto con Mois?s resuman una revelaci?n anterior. En esta respuesta de Dios a Mois?s aparecen caracter?sticas claras:

1. Est? la auto identificaci?n de Dios como Jehov?. Mois?s ya hab?a o?do este nombre en el Cap?tulo 3. Ahora le es dado en el contexto de la reafirmaci?n del pacto. Parte del prop?sito es que CONOCER?N a este Dios como propio (v. 7)

2. Est? el prop?sito de redenci?n de Dios. Dios recuerda el pacto, POR ENDE los sacar? de Egipto.

3. Est? el hecho que Dios establece a su pueblo como una comunidad --- "Yo los tomar? por mi pueblo y ser? para ustedes un Dios" (v. 7)

4. Est? la promesa de Dios de entregarles tierras, cumpliendo promesas anteriores del pacto (v. 8).

Redenci?n -- conocimiento de Dios -- comunidad del pacto -- herencia de tierra. Estos son cuatro elementos eje de la bendici?n del pacto que Israel gozar?. En su libro God's Design: A Focus on Old Testament Theology (El dise?o de Dios: un enfoque sobre la Teolog?a del Antiguo testamento), Elmer Martens sugiere que este dise?o de cuatro partes "es una grilla adecuada y articulada seg?n la cual se puede presentar todo el material del Antiguo Testamento" (p27). Es una grilla que ya fue articulada en revelaciones anteriores del pacto de gracia, pero ahora encuentra expresi?n concreta y externalizada en la ley de Mois?s.

Exodo 24 -- otra ceremonia que ratifica el pacto - resalta dos elementos de la promesa y la bendici?n del pacto.

En primer lugar est? la referencia en Exodo 24:7 al "libro del pacto". En este pasaje, Mois?s est? cumpliendo una funci?n de sacerdocio, actuando como ministro entre Dios y las personas. El puede se?alar a un libro -- un resumen claro y definitivo de la voluntad de Dios para su pueblo.

No es posible sobre-enfatizar la importancia de esto. Seg?n la ense?anza de Pablo en G?latas 3:17, la ley, que fue dada unos 430 a?os despu?s de la promesa hecha a Abraham, no invalid? el pacto de promesa. En vez, la ley fue agregada "a causa de las transgresiones, hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa" (G?latas 3:19). La funci?n del libro de la ley era resaltar la naturaleza de pecado y se?alar al ?nico capaz de ser el Salvador de los pecadores. La ley es un maestro de escuela, que conduce a Cristo (G?latas 3:24).

El libro conten?a mandamientos que revelaban la naturaleza de Dios en su santidad, justicia y pureza sin mancha. Conten?a preceptos para la adoraci?n, para el tabern?culo y los sacrificios, mediante los cuales se pod?a hacer expiaci?n por los pecados de la gente. Enumeraba sacrificios que deb?an ser ofrecidos, y estableci? el oficio formal del sacerdocio como aqu?l dedicado al sacrificio y la expiaci?n. Esto muestra la naturaleza de gracia de la administraci?n de la ley -- a diferencia del pacto de obras, el pacto de gracia contiene en sus disposiciones un medio para tratar las transgresiones y el quebrantamiento de la ley. Conten?a una regla de vida para Israel, leyes que eran pertinentes para Israel como naci?n, y que nos proveen valores morales absolutos para gobernar nuestras vidas personales y las vidas de las naciones.

El segundo ?nfasis en la ceremonia de Exodo 24 est? en la "sangre del pacto" que fue rociada sobre la gente. Las administraciones anteriores del pacto tambi?n inclu?an el derramamiento de sangre, desde el derramamiento de la sangre de animales en G?nesis 3, al sacrificio de No? en G?nesis 9, al rito de la circuncisi?n en G?nesis 17. Pero en el pacto de Mois?s, la sangre toma significado preponderante. Se debe rociar sangre el los p?rticos para la redenci?n de las personas. Se debe rociar a la gente con sangre para su consagraci?n y compromiso ante el Se?or. Y se debe derramar sangre de toros y de cabras sobre el altar a perpetuidad, dando testimonio de la necesidad de sacrificio y muerte -- sin derramamiento de sangre no hay remisi?n de pecados.

No es sin raz?n que O. Palmer Robertson define un pacto como "un lazo en sangre, administrado con soberan?a" (Christ of Covenants, p15). Al igual que en el caso de Abraham, el derramamiento de sangre se?ala un compromiso que tiene implicancias y consecuencias de vida y de muerte. El derramamiento de sangre es una se?al de que Dios no renegar? su promesa del pacto.

Esto toma una expresi?n clara en el Nuevo Testamento cuando Cristo habla del pacto como algo en su sangre (Lucas 22:20), y el escritor a los Hebreos habla de la sangre del pacto eterno (Hebreos 13:20). Algo central a la visi?n de gloria en el Apocalipsis es el cordero sobre el trono -- el cordero sacrificial, pascual, cuya sangre ha lavado los pecados y ha dado derecho de acceso al Cielo (Apocalipsis 7:14).

Estos son elementos distintivos de la administraci?n de Mois?s del pacto de gracia. La relaci?n de pacto ha sido establecida en forma soberana por Dios. El constituye un pueblo para s?. El provee una herencia hacia la que lleva a su pueblo. Ellos deben obedecer su voz y mantener su pacto si desean conocer su bendici?n. As?, en Jueces 2:20 leemos que "la ira de Jehov? se encendi? contra Israel, y dijo: Por cuanto este pueblo traspasa mi pacto que orden? a sus padres, y no obedece mi voz, tampoco yo volver? m?s a arrojar de delante de ellos a ninguna de las naciones que dej? Josu? cuando muri?". La desobediencia de la ley es interpretada a la luz del pacto, y por ella se pierden las bendiciones.

El Pacto de Sacerdocio y su relaci?n con el Pacto de Mois?s

Existe otro elemento de la revelaci?n del pacto del que debemos tomar nota, y es el pacto de sacerdocio hecho con Finees, el nieto de Aaron, en N?meros 25:10-13. La acci?n de Finees al matar a una mujer Moabita en N?meros 25:8 es la raz?n por la que el juicio de las plagas del Se?or no cay? sobre los hijos de Israel. La acci?n de Finees y sus consecuencias son celebradas en Salmo 106:29-31, donde leemos "provocaron la ira de Dios con sus obras y se desarroll? la mortandad entre ellos. Entonces se levant? Finees e hizo juicio, y se detuvo la plaga. Y le fue contado por justicia de generaci?n en generaci?n para siempre." De hecho, lo que indica N?meros 25:12-13 es que Dios le dio a Finees su "pacto de paz", y dijo, "y tendr? ?l y su descendencia despu?s de ?l el pacto de sacerdocio perpetuo, por cuanto tuvo celo por su Dios e hizo expiaci?n por los hijos de Israel".

Es probable que Malaqu?as haga referencia a esto cuando dice que el pacto de Dios es con Lev? (2:4), un pacto de vida y paz (2:5); y la promesa dada en 3:1 es que el Mes?as ser?a el mensajero del pacto.

O. Palmer Robertson descarta este pacto de sacerdocio en una nota al pie como un "anexo al pacto de Mois?s, que desarrolla un aspecto espec?fico de la ley de sacerdocio entregada a Mois?s." (Christ of the Covenants, p27n.1). Dice esto junto con las renovaciones del pacto con Isaac y Jacob, que con Finees no tienen importancia hist?rica. Sin embargo, la terminolog?a deber?a darnos un indicio -- este pacto de sacerdocio habr?a de ser eterno, y era espec?ficamente para el fin de la expiaci?n. De modo que, mientras Robertson est? en lo correcto cuando dice que esto formaba parte de la administraci?n del pacto con Mois?s, no debemos tildarlo de insignificante. Representa un ?nfasis dentro de la revelaci?n del pacto sobre la disposici?n central de gracia -- Dios lo llama mi pacto, dice que es eterno, dice que es para expiaci?n, dice que es un pacto de shalom, paz, y que era para todos los hijos de Israel.

Entonces, ?es demasiado decir que el pacto con Finees no era tan solo un anexo sino que era el coraz?n mismo del pacto con Mois?s? En otras palabras, la promesa de un sacerdocio eterno, uno que cumplir?a todo lo que la ley requiere, ?no pone fin a la administraci?n de Mois?s? El mensajero del Se?or ha venido a su templo con el fin de cumplir su papel de Mediador del pacto. Hebreos 7:24 dice de ?l que su idoneidad para salvar queda determinada por el hecho que ?l posee una sacerdocio eterno e inmutable, tal como prometiera Dios.

En mi opini?n se requiere m?s trabajo exeg?tico sobre el pacto de sacerdocio con Finees. Murray no lo menciona en su Covenant of Grace (Pacto de Gracia), pero en mi opini?n nos lleva al coraz?n de la promesa hecha a Mois?s. No hubo una importancia hist?rica, pero debemos reconocer la promesa cr?tica y eje que le fue hecha a Finees y sus descendientes en este per?odo del Antiguo Testamento.

De hecho, a medida que se desenvuelve la historia del Antiguo Testamento, hay un enfoque singular en el sacerdocio. Durante el tiempo de los Jueces, el sacerdocio pasa del linaje de Eleazer (padre de Finees) a Ithamar, el otro hijo de Aaron. Cuando comienza 1 Samuel, El?, un descendiente de Ithamar, es el sumo sacerdote, pero ninguno de sus dos hijos son capaces de cumplir ese rol. La promesa dada por un profeta no nombrado en 1 Samuel 2:35 es "yo me suscitar? un sacerdote fiel, que haga conforme a mi coraz?n y a mi alma; y yo le edificar? casa firme, y andar? (refiri?ndose a la casa) delante de mi ungido todos los d?as (se refiere a una casa que caminar?/servir? delante del Se?or)".

Esta promesa es ciertamente mesi?nica. El sacerdote fiel es Cristo, quien es establecido en las disposiciones del pacto con Mois?s. Por este motivo, debemos dejar de ver el pacto con Mois?s como un pacto de ley y verlo espec?ficamente como un pacto de sacerdocio.

Nuevamente, el pacto con Mois?s construye sobre revelaciones anteriores del pacto de gracia y anticipa cosas m?s grandes por venir.

DAVID

El hecho que Dios hizo un pacto con David es algo que se celebra claramente en los Salmos. El Salmo 89:3, por ejemplo, declara, "Hice pacto con mi escogido; Jur? a David mi siervo diciendo, Para siempre confirmar? tu descendencia". Del mismo modo, Isa?as 55:3 promete "y har? con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes a David".

La ocasi?n del pacto con David est? dada en 2 Samuel 7 (con su paralelo en 1 Cr?nicas 17). Es importante notar varios elementos del contexto.

En primer lugar, Dios le hab?a dado a David descanso de sus enemigos (2 Sam 7:1,11). Las guerras intermitentes hab?an caracterizado al pueblo hasta este momento, ahora David ten?a descanso. Parte de la importancia de esto fue el hecho que Dios prometer?a descanso para su pueblo (v10).

En segundo lugar, David estaba en Jerusal?n. Estaba "sentado en su casa". La ciudad de David es una contemplaci?n singular de Dios. El Salmo 132:11-13 une estos dos temas: 'Jur? Jehov? a David y no se retractar? de ello; de tu descendencia pondr? sobre tu trono. Si tus hijos guardaren mi pacto, y mi testimonio que yo les ense?ar?, sus hijos tambi?n se sentar?n sobre tu trono para siempre. Porque Jehov? ha elegido a Sion; la quiso por habitaci?n para s?.' En el contexto de 1 Samuel, el cap?tulo 5 relata c?mo David tom? Jerusal?n de los Jebusitas y rein? all? en lugar de reinar en Hebr?n, como lo hab?a hecho anteriormente.

En tercer lugar, el deseo de David es el arca y su lugar de descanso. Esto indica que David est? en un momento espiritual de su vida. Este no siempre fue el caso, y pronto ser? responsable de adulterio y asesinato en su tierra. Pero Dios se encarga de ?l en un momento en que David desea servir a Dios de una manera distintiva. Comparte esto con Nat?n, quien inicialmente lo alienta a proseguir con su pedido.

As? es que las circunstancias est?n preparadas para el anuncio de promesas espec?ficas a David, que, a pesar de que la palabra no es utilizada en la narrativa, forman el pacto con David. ?Cu?les son los elementos de la promesa?

1. La grandeza del nombre de David (v9). Hay un contraste entre el origen humilde de David y su actual posici?n. Pero la grandeza del presente no se compara con la grandeza de su nombre en el futuro. Esto est? asociado con la promesa hecha a Abraham en G?nesis 12:2.

2. La provisi?n de una herencia para el pueblo de Dios (v10). Ellos ser?n plantados en su propio lugar.

3. El Se?or construir? una casa para David (v11). Esto juega con los dos significados de la palabra "casa" en las Escrituras. No solo se refiere a la casa f?sica sino a la dinast?a, un linaje real.

4. El hijo de David construir? una casa para el Se?or (v13). El privilegio de construir el Templo ser?a de Salom?n. Pero a la luz de la historia de la redenci?n, la promesa incluy? mucho m?s que eso. El gran "constructor de la casa" es el m?s grande Hijo de David, Cristo Jes?s.

5. Las bendiciones del pacto acompa?ar?n a la obediencia del pacto; las maldiciones del pacto acompa?ar?n su desobediencia, pero la certeza est? en el compromiso de Dios con su propia promesa (v15).

6. La permanencia del reino y el trono de David. En este sentido, las palabras de 1 Cr?nicas 29:23 son significativas -- "y se sent? Salom?n por rey en el trono de Jehov? en lugar de David su padre, y fue prosperado". Este trono es el mism?simo trono de Dios!

La respuesta de David a esto ense?a mucho. En los vers?culos 18,19 responde con humildad ante Dios, porque Dios lo ha favorecido de esta manera. Pero adem?s reconoce el aspecto futuro de las promesas -- Dios ha hablado con relaci?n a un futuro prolongado. Luego pregunta, "?esta es la clase de hombre, oh Dios?" Esto posiblemente suene mejor como una declaraci?n, como dice Walter Kaiser, "David estalla con gozo incontenible, 'Y esta es la Carta Org?nica para toda la humanidad, O Dios!" (The Law and the Prophets, p315). David reconoce una nueva etapa en el programa de salvaci?n que se ha ido desenvolviendo a trav?s de las ?pocas, y que ahora recae sobre David y su casa real.

Este es expresado en forma expl?cita por Pedro en Hechos 2:29-31, con relaci?n a la profec?a mesi?nica del Salmo 16:8-11 (citada en Hechos 2:25-8):

Varones hermanos, se os puede decir libremente del patriarca David, que muri? y fue sepultado, y su sepulcro est? con nosotros hasta el d?a de hoy. Pero siendo profeta y sabiendo que con juramento Dios le hab?a jurado que de su descendencia en cuanto a la carne levantar?a al Cristo para que se sentase en su trono; vi?ndolo antes, habl? de la resurrecci?n de Cristo, que su alma no fue dejada en el Hades, ni su carne vio corrupci?n.

Walter Kaiser resume:

David no habl? de otra cosa sino de aquello que sab?a, y los autores del NT no le dieron otro significado a las palabras de este pasaje que aqu?l pretendido por la autoridad divina ... David fue un profeta que habl? a sabiendas y espec?ficamente del Cristo que vendr?a de sus descendientes, y habla hasta de su resurrecci?n (Law and Prophets, p317).

La reflexi?n de David en 2 Samuel 23:5 es igual de significativa, all? ?l declara: "no es as? mi casa para con Dios, sin embargo ?l ha hecho conmigo pacto perpetuo, ordenado en todas las cosas, y ser? guardado, aunque todav?a no haga ?l florecer toda mi salvaci?n y mi deseo." Esta es una clara indicaci?n de que, aunque David no ha sido todo lo que debi? ser, y aunque muchos en su casa han desobedecido la ley de Dios, el pacto sigue siendo su ?nica esperanza. Dios ha hablado y su palabra es cierta y certera.

Esto se ve nuevamente en el desarrollo de los prop?sitos de salvaci?n de Dios en la historia subsiguiente de los reyes del linaje de David. Cuando dedica el templo, Salom?n reconoce a trav?s de la construcci?n y consagraci?n del mismo un cumplimiento de las promesas de Dios a David: "Y dijo: Bendito sea Jehov? Dios de Israel, que habl? a David mi padre lo que con su mano ha cumplido" (1 Reyes 8:15). Nuevamente dice: "Y Jehov? ha cumplido su palabra que hab?a dicho; porque yo me he levantado en lugar de David mi padre, y me he sentado en el trono de Israel, como Jehov? hab?a dicho, y he edificado la casa al nombre de Jehov? Dios de Israel." (1 Reyes 8:20).

Esto tambi?n es evidente en el ?nfasis del pacto con David sobre el reinado de ciertos reyes. Cuando Jeroboam se rebel?, el profeta Ah?as vino ante ?l y rompi? su vestimenta en doce pedazos. Le entreg? diez pedazos a Jeroboam, diciendo, "Toma para ti diez pedazos: porque as? dice el Se?or, el Dios de Israel, he aqu? que entregar? mi reino de las manos de Salom?n, y te entregar? a ti diez tribus: (Pero ?l tendr? una tribu por cuenta de mi sirviente David, y por cuenta de Jerusal?n, la ciudad que he escogido de entre todas las tribus de Israel". El pacto con David invalida toda consideraci?n acerca de futuro del reino.

Por ejemplo, leemos lo siguiente sobre el malvado rey Abiam: "Y anduvo en todos los pecados que su padre hab?a cometido antes de ?l; y no fue su coraz?n perfecto con Jehov? su Dios, como el coraz?n de David su padre. M?s por amor a David, Jehov? su Dios le dio l?mpara en Jerusal?n, levantando a su hijo despu?s de ?l y sosteniendo a Jerusal?n: Dado que hizo aquello que era bueno a los ojos del Se?or, y no se apart? de ninguna de las cosas que el Se?or le mand? todos los d?as de su vida, salvo ?nicamente en lo que respecta a Ur?as el Hitita." (1 Reyes 15:3-5). Una vez m?s, predomina el pacto con David -- a pesar del pecado personal por parte de Abiam, la gracia del pacto mantiene al reino.

Esto es cierto en todo momento hasta el exilio. En 2 Reyes 25, el reino del sur cae ante Babilonia, y Joaqu?n, el ?ltimo rey del linaje de David en gobernar en Jerusal?n, languidece en prisi?n (2 Reyes 25:27-30). Hasta el final, Dios es fiel a la palabra del pacto, y castiga a aquellos hijos de David que se apartan del camino, pero jam?s refuta su promesa o reniega de su juramento. No se olvida de las misericordias del pacto.

As? dice Palmer Robertson:

el drama concluye cuando todo est? listo para que un hijo de David regrese al trono de Israel. La consumaci?n de los prop?sitos de Dios a trav?s del pacto a?n no se ha producido. La proyecci?n prof?tica referida a un David a?n m?s grande se afirma sobre la certeza del pacto de Dios, y anticipa el cumplimiento definitivo de todas las promesas de Dios (Christ of the Covenants, p269).

Nuevamente, el pacto con David se afianza sobre aquello que Dios ha revelado en el pasado y anticipa algo m?s grande por venir.

NUEVO PACTO

Dado que el linaje de David est? sometido al castigo de Dios, Jerem?as profetiza acerca de una etapa nueva, final y consumada de gracia y misericordia del pacto:

He aqu? que vienen los d?as, dice Jehov?, en los cuales har? nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Jud?. No como el pacto que hice con sus padres el d?a que tom? su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice Jehov?. Pero este es el pacto que har? con la casa de Israel despu?s de aquellos d?as, dice Jehov?: Dar? mi ley en su mente, y la escribir? en su coraz?n; y yo ser? a ellos por Dios, y ellos me ser?n por pueblo. Y no ense?ar? m?s ninguno a su pr?jimo, ni ninguno a su hermano diciendo: conoce a Jehov?; porque todos me conocer?n, desde el m?s peque?o de ellos hasta el m?s grande, dice Jehov?; porque perdonar? la maldad de ellos, y no me acordar? m?s de su pecado." (Jerem?as 31:31-34).

La palabra 'nuevo' en Jer 31:31 obviamente contrasta con 'antiguo' o 'anterior', y en el vers?culo 32 el pacto ?antiguo' es aquel que Dios hizo despu?s de rescatar a su pueblo de Egipto. Este pacto ha sido roto (v32).

John Murray no recuerda que el contraste del que se habla aqu? "no est? expresado como una diferencia entre un pacto y algo que no es un pacto. El contraste est? dentro del ?mbito del pacto" (Covenant of Grace), es decir, est? dentro del pacto en s?. Esto se evidencia en la descripci?n propia del profeta del nuevo pacto, en el cual Dios pondr? su ley en el coraz?n de su pueblo. La novedad de este nuevo pacto no est? dada por las caracter?sticas del pacto -- la misma ley ha de ser cumplida y respetada -- sino en cuanto a la internalizaci?n. El pacto proveer?, como siempre lo ha hecho, una relaci?n personal entre Dios y su pueblo -- "Yo ser? su Dios y ellos ser?n mi pueblo" (v33), y ellos le conocer?n, y lo conocer?n como un Dios que perdona el pecado (v34). Seg?n las palabras de la Confesi?n de Fe de Westminster, "por ende, no existen dos pactos de gracia, que difieren en sustancia, sino que uno solo, bajo varias dispensaciones" (vii.6).

El motivo de este cambio en el pacto es doble, y se explica en el Nuevo Testamento. El primer motivo es que, por el poder del pecado sobre la vida humana, no se hizo provisi?n adecuada bajo el antiguo pacto para lidiar adecuadamente con el pecado. Pablo lo aclara en Romanos 8:3 -- "porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era d?bil por la carne". Esta no es una declaraci?n acerca de la debilidad de la ley, sino de la debilitaci?n de la ley por causa de nuestra naturaleza pecadora. Del mismo modo, Hebreos 10:1 arguye que la ley, sin la perpetuaci?n de sacrificios, "nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada a?o, hacer perfectos a los que se acercan.". Hebreos 8:8ff cita a Jerem?as 31 y dice que el primer pacto est? listo para desaparecer (Heb 8:13).

En segundo lugar, el nuevo pacto se establece sobre la obra terminada de aqu?l que Dios desde siempre hab?a destinado como el Salvador de nuestros pecados. Bajo el antiguo pacto hab?a hombres de oficio y ministros, pero Jes?s "ha obtenido un ministerio m?s excelente, tanto m?s ser? mediador de un pacto mejor, que fue establecido sobre promesas mejores" (Heb 8:6). Jesucristo cumple todas las promesas del antiguo pacto -- ?l es la simiente de la mujer, el hijo de Sem, la simiente de Abraham, el sacerdote fiel que cumplir? los deberes del pacto de Mois?s, el hijo de David que ocupar? el trono de David y reinar? en justicia por siempre. Tambi?n cumple todas las exigencias requeridas para una relaci?n de pacto con Dios. Nuestra ruptura del pacto es reparada por su cumplimiento del pacto. El es el ?ltimo Ad?n, la cabeza federal, el representante del pacto para todo su pueblo, cuyos pecados el carga en su propio cuerpo hasta el ?rbol (la cruz). Todas las corrientes del Antiguo Testamento se juntan a trav?s de ?l, el gran mediador del pacto para su pueblo. En resumen, "Jerem?as anticipa el d?a en que lo real reemplazar? a lo t?pico" (Christ of the Covenants, p283).

Por causa de esto, el nuevo pacto tendr? una dimensi?n interna raramente conocida antes. Mientras la religi?n del Antiguo Testamento era en todo respecto una religi?n del coraz?n, como el nuevo, la dimensi?n interna ahora predominar?. Ezequiel lo dice de la siguiente manera:

Esparcir? sobre vosotros agua limpia, y ser?is limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ?dolos os limpiar?. Os dar? coraz?n nuevo, y pondr? esp?ritu nuevo dentro de vosotros; y quitar? de vuestra carne el coraz?n de piedra, y os dar? un coraz?n de carne. Y pondr? dentro de vosotros mi esp?ritu, y har? que and?is en mis estatutos, y guard?is mis preceptos y los pong?is por obra. Habitar?is en la tierra que di a vuestros padres, y vosotros me ser?is por pueblo, y yo ser? a vosotros por Dios (Ezequiel 36:25-28).

Las mismas caracter?sticas del pacto est?n presentes -- se promete un conocimiento de Dios, se promete una tierra, se promete el perd?n. El Se?or le dar? a su pueblo un coraz?n nuevo, uno que responda en amor y obediencia deseosa a todo lo que El requiere. Jes?s lo pone de otra manera cuando dice "si ustedes me aman, guarden mis mandamientos" -- las leyes son observadas desde corazones dispuestos a obedecer.

Otra caracter?stica aqu? es el hecho que el nuevo pacto es, adem?s, la ?ltima administraci?n del pacto eterno de gracia. Todo lo que Cristo hace satisface todo lo que el Antiguo Testamento esperaba con ansias. Las promesas del pacto nos son selladas no en la sangre de los animales partidos, como fue en el caso de Abraham, o los animales sacrificiales, como en el caso de Mois?s, sino en la sangre preciosa de Cristo, a trav?s del cual estamos ligados a Dios en una uni?n de pacto soberano e irrompible.

RESUMEN

Hay tres principios que resumen este repaso del desarrollo hist?rico del prop?sito de salvaci?n de Dios en el pacto de gracia:

1. Con cada era de revelaci?n de la redenci?n, cada administraci?n del pacto se edificaba sobre lo anterior, agregando y desarrollando substancialmente sobre ello, y anticipando una revelaci?n adicional por venir. Cada administraci?n constituye una nueva presentaci?n y nueva formulaci?n de las administraciones anteriores, hasta que el pacto es presentado en su forma perfecta con la venida y la obra de Cristo Jes?s.

2. A medida que avanzaba la historia de la redenci?n, el marco de revelaci?n del Antiguo Testamento se ampli?, y el enfoque del prop?sito de redenci?n de Dios se estrech? hasta que por fin toda la provisi?n de gracia del pacto estaba enfocada en Cristo.

3. En ese momento, el inter?s se ampli? nuevamente, a medida que m?s y m?s personas son incluidas en el pacto de gracia, cumpliendo la promesa del pacto de redenci?n, debido a la descarga perfecta de obligaciones del pacto de obras por parte del Salvador.

PREGUNTAS QUE SURGEN EN DISCUSIONES SOBRE EL PACTO

?El pacto es unilateral o bilateral?

La respuesta es que es ambas cosas. Cada revelaci?n sucesiva del pacto enfatiza que es administrado en forma soberana. Pero aquello que es administrado en forma soberana es un lazo de uni?n o hermandad. En todo acuerdo de pacto existen dos lados una vez que se ha acordado el pacto.

?Qui?nes son las partes en el pacto?

Esta es una pregunta que la teolog?a del pacto encuentra dif?cil de responder. Mientras la Confesi?n de Fe y el Catequismo Abreviado no son espec?ficos en este tema, el Catequismo ampliado es claro al respecto: "El pacto de gracia fue establecido con Cristo como el segundo Ad?n, y a trav?s de ?l con todos los elegidos como su simiente" (Q.31). Pero la teolog?a Reformada tambi?n ha enfatizado el hecho que, en vista del rol de Cristo como mediador y representante, tambi?n es cierto que el pacto de gracia es hecho con nosotros en Cristo. Seg?n Francis Turretine: "El Pacto de Gracia es un pacto gratuito entre Dios -la parte ofendida- y el hombre como la parte ofensora, es celebrado a trav?s de Cristo, y a trav?s del mismo Dios promete libremente al hombre, por cuenta de Cristo, la remisi?n de los pecados y la salvaci?n, y el hombre, dependiendo de la misma gracia, promete fe y obediencia" (citado en Murray, Vol 4, p228).

De hecho el creyente del Nuevo Testamento no tiene menos de lo que ten?a David cuando pudo decir en 2 Samuel 23:5 -- "?l ha hecho conmigo pacto perpetuo". Es verdad que el pacto no es establecido con nosotros meramente como seres humanos, sino que es celebrado con nosotros a trav?s de Cristo, quien se pone delante Dios para que nosotros gocemos de todas las bendiciones de la salvaci?n.

?El pacto es condicional o incondicional?

Nuevamente, la respuesta es que es ambas cosas. Desde el punto de vista de la planificaci?n, administraci?n y ejecuci?n, el pacto es ciertamente un pacto de gracia. Es enteramente de gracia. La gracia es soberana e incondicional. Las bendiciones del Evangelio llegan a nosotros sin que merezcamos nada por nuestra cuenta.

Sin embargo, una vez establecido el lazo, existen elementos condicionantes que le son anexados. Para gozar de las bendiciones que ofrece y promete el pacto, debemos vivir y actuar en obediencia a los alegatos de Dios. John Owen afirma que todos los pactos contienen condiciones. John Murray responde a esta pregunta con los siguientes argumentos:

1. "Ning?n te?logo dentro del ?mbito Reformado tom? la postura de que las condiciones deben ser completamente eliminadas de las disposiciones salvadoras que administra el Pacto de Gracia"; y

2. "Aquellos que mantuvieron el car?cter condicional del pacto al mismo tiempo sostuvieron que el cumplimiento de las condiciones por el hombre era enteramente por gracia de Dios"

(Collected Writings, Vol 4, p229)

Posiblemente la aseveraci?n m?s clara de esto en las escrituras est? en el Salmo 103:17, que indica que "mas la misericordia de Jehov? es desde la eternidad y hasta la eternidad sobre los que le temen, Y su justicia sobre los hijos de los hijos, sobre los que guardan su pacto y los que se acuerdan de sus mandamientos para ponerlos por obra".

?La fe es una condicionante del pacto?

Ciertamente sin fe no podemos complacer a Dios (Hebreos 11:6), y tampoco podemos gozar de las bendiciones de la salvaci?n. Estas pertenecen a aquellos que creen. Por ende, la fe es el medio por el cual podemos disfrutar de todas las disposiciones del pacto; pero, adicionalmente, la fe en s? es una de estas disposiciones. Esto demuestra la maravilla de la gracia de Dios. "porque por gracia sois salvos, por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios" (Efesios 2:8). La misma fe por la cual nos apropiamos de todas las bendiciones de la salvaci?n de Cristo fue obtenida para nosotros por el Hijo.

ALGUNAS IMPLICANCIAS PRACTICAS DE LA DOCTRINA DEL PACTO

El Pacto y las Escrituras

La Biblia es una colecci?n de sesenta y seis libros, escritos por varios autores a lo largo de varios siglos. Desde que se leen estos escritos, la gente se ha estado preguntando sobre su interpretaci?n: ?tiene un tema unificador? ?Un mensaje central? Existe alg?n hilo de significado que entrelaza todos estos libros, conect?ndolos? Si es as?, ?c?mo podemos trazar la relaci?n entre los Testamentos, o entre los libros de cada Testamento? ?Qu? tiene que ver G?nesis con Juan? ?Amos con Hechos? ?Rut con Apocalipsis?

Algunos han considerado la conexi?n de los libros de la Biblia en cuanto al desarrollo de distintos temas, como el reino de Dios o la promesa. Otros han descrito a la Biblia como un libro de dispensaciones, y la teolog?a de la dispensaci?n ha tenido un impacto importante sobre la interpretaci?n b?blica dentro de ciertas secciones de la iglesia Cristiana. En su forma m?s antigua, (representada en la Biblia de Referencia de Scofield de 1909, por ejemplo), el dispensacionalismo fraccion? la l?nea de tiempo de la redenci?n hist?rica en unidades aisladas, con poca interconexi?n. M?s recientemente, los int?rpretes dispensacionales han estado m?s dispuestos a admitir que existe, de hecho, mucho m?s terreno com?n entre estas unidades hist?ricas (ver, por ejemplo, C.L. Blaising y D.L. Bock, Progressive Dispensationalism, Baker Books, 1993).

Pero en mi opini?n el principio m?s aceptable para la unificaci?n de las Escrituras es la doctrina del pacto de la gracia de Dios. Ya hemos notado c?mo cada etapa de la historia de redenci?n construye sobre lo que le precedi?, agreg?ndole substancialmente y volviendo a presentarlo, hasta que finalmente, en la obra de Jesucristo, el mediador del pacto, la obra de salvaci?n est? completa.

Adem?s, la Biblia misma habla con estas palabras. G?latas 3 nos dice, por ejemplo, que Dios proclam? el evangelio a Abraham (v 8) y que Cristo fue hecho una maldici?n para nosotros para que los Gentiles pudieran recibir la bendici?n de Abraham (v. 13-14). ?Cu?l es esta bendici?n? Ciertamente, la bendici?n de la promesa del pacto en la que Dios se prometi? a Abraham y lo consagr? a Abraham para s?. La sangre expiadora es descrita en Hebreos 13:20 como la 'sangre del pacto eterno', un testigo claro al tema unificador de las Escrituras, que nos permite ver la relevancia del derramamiento de sangre en el Antiguo Testamento.

Algunos autores hablan del pacto como la columna vertebral de las Escrituras (ver D.M Jones, "Back to the Covenant" in D.G. Hagopian (ed.) Back to Basics, 1996, p69), y las escrituras constituyen la carne sostenida por ?ste. Aunque esta imagen es buena, yo prefiero hablar del pacto como el coraz?n de las escrituras, el ?rgano vital que da vida propia a cada ?rea de la ense?anza B?blica.

Esto tambi?n nos permite ver la relevancia de secciones particulares de la Biblia. Por ejemplo, ?c?mo predicar sobre el libro de Rut? ?Como una sencilla historia de amor, con lecciones morales que nos ense?an acerca de la naturaleza de las relaciones? A la luz de la teolog?a y el desarrollo del pacto, su significado es mucho m?s profundo. Constituye un ejemplo de c?mo una persona ajena a la gente del pacto de Dios es incluida a trav?s de la redenci?n y el matrimonio dentro del lazo del pacto de la gracia de Dios. Es la revelaci?n de la salvaci?n del pacto de Dios, y la unidad del prop?sito del pacto, que nos permite ver la profunda relevancia de cada elemento de la palabra de Dios.

El Pacto y la Iglesia

La Biblia utiliza la palabra 'iglesia' para referirse al pueblo de Dios: una sociedad de creyentes comprometida al Se?or?o de Cristo Jes?s, y que lo confiesa como Salvador y Se?or. Cristo prometi? construir su iglesia (Mateo 16:18), y el Nuevo Testamento est? repleto de referencias a la iglesia, tanto como el pueblo colectivo de Dios a quien ?l salva a trav?s de Cristo (cf. Efesios 5:25), o como la reuni?n local de creyentes en una comunidad espec?fica (cf. Philemon 2). Pero cuando Esteban estaba a punto de convertirse en m?rtir por la fe, utiliz? una expresi?n interesante en Hechos 7:38 cuando habl? de "la congregaci?n en el desierto". Una Biblia de estudio que yo uso describe este t?rmino como "desafortunado". Pero de hecho ayuda a aclarar la verdadera naturaleza de la iglesia: es el pueblo de Dios en pacto con ?l. David McKay est? en lo correcto cuando se?ala que "es totalmente apropiado utilizar el vocabulario del pacto al definir a la Iglesia" (The Bond of Love, p198). Esto nos permite comprender vers?culos como 1 Pedro 2:9, que describe a la iglesia como un sacerdocio y una naci?n santa, t?rminos arraigados en pasajes del Antiguo Testamento como Exodo 19:6. El coraz?n del pacto era que Dios tendr?a un pueblo para s?, y ese pueblo es la comunidad del pacto.

La idea del pacto permite entender el papel del ministerio dentro de la iglesia, ya que somos ministros de un nuevo pacto (2 Corintios 3:6), y nos permite definir los Sacramentos. El bautismo es un tema discutido dentro de la iglesia evang?lica moderna, no obstante, la validez del bautismo de infantes est? arraigada en la doctrina de la unidad del pacto de gracia y su continuidad a lo largo de los Testamentos. Robert Booth, en su excelente obra sobre el bautismo, dice lo siguiente:

El pueblo de Dios del nuevo pacto es una extensi?n o expansi?n del pueblo de Dios del Antiguo pacto. Hay un desarrollo progresivo de la iglesia del Antiguo al Nuevo Testamento. No obstante, no existen dos pueblos de Dios separados. Existe un solo pacto de gracia a trav?s de todas las edades para todo el pueblo de Dios y sus hijos. Ya que la iglesia del Antiguo Testamento era espiritual e inclu?a a los ni?os de creyentes, debemos suponer que la iglesia espiritual del Nuevo Testamento tambi?n incluye a los hijos de creyentes.

(Children of the Promise: The Biblical Case for Infant Baptism, New Jersey: Presbyterian and Reformed Publishing Co, 1995, p74)

Esta visi?n del bautismo considera al sacramento como un 'signo y sello del pacto', en el que el bautismo significa no una confesi?n de fe subjetiva sino una promesa objetiva de Dios.

Del mismo modo, el Sacramento de la Santa Cena es una comida del pacto que se celebra para recordar. Las palabras de instituci?n son expl?citamente de pacto: "Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre" (Lucas 22:20). En la Cena del Se?or el pueblo de Dios debe examinarse a s? mismo a los ojos de su autoridad y su derecho de sentarse a la Mesa del Se?or para recordar el amor que les fue demostrado por Cristo al morir, y para anticipar su regreso. Hay un elemento introspectivo, un elemento retrospectivo y un elemento prospectivo en el Sacramento, que refleja la amplitud del pacto como el prop?sito de gracia Dios que abarca el pasado, el presente y el futuro.

Existen momentos, por supuesto, donde la iglesia aparece estar bajo amenaza por causa de los movimientos modernista y posmodernista, con reducci?n del n?mero de fieles y de l?deres. Es en momentos como ese que el pueblo de Dios puede apropiarse de la oraci?n del Antiguo Testamento: "Pero Dios es mi rey desde tiempo antiguo; el que obra salvaci?n en medio de la tierra. ... Mira al pacto" (Salmo 74:12,20). Ya que ?l es el mismo siempre, su pueblo puede orarle a ?l en cualquier era de la historia con confianza, con certeza y con esperanza de que ?l no quebrantar? su pacto, sino que tendr? un pueblo para ?l en cada generaci?n.

El Pacto y el Evangelismo

Hugh Martin, en The Atonement, nos recuerda que no puede haber un Evangelio a menos que haya una expiaci?n, y no hay expiaci?n salvo aquella provista desde el pacto de gracia. Martin pregunta: ?cu?l es la relaci?n entre el llamado del Evangelio y el pacto de gracia? Y responde:

Esa relaci?n es muy estrecha. El llamado del evangelio proviene del pacto, y llama a los pecadores a unirse a ?l. Es una voz desde adentro del pacto, dirigida a aquellos que est?n afuera del mismo, para llevarlos dentro del pacto ... el llamado es una voz desde adentro del pacto que llama a los pecadores a entrar a sus lazos de gracia. Entonces, obviamente es un llamado universal. Lo ?nico que da por sentado es que los pecadores est?n afuera del pacto ... por ende, es un llamado universal porque es un llamado dirigido a aquellos que est?n afuera del mismo... (The Atonement, pp21-22).

Martin explora la relaci?n entre una expiaci?n limitada y un llamado universal. Reconoce que Cristo muri? por su gente y que la disposici?n del pacto s?lo est? limitada en la medida de la donaci?n del Padre al hijo y el requerimiento del Padre sobre el hijo. Pero tambi?n reconoce que si el Evangelio est? dirigido a aquellos que se encuentran afuera del lazo del pacto, entonces est? dirigido a todos nosotros. Arguye que si el Llamado del Evangelio es un llamado al pacto, entonces carece de valor salvo que provenga del pacto en s?. Tambi?n sostiene que a?n si proviniera de Cristo carecer?a de valor, salvo que proviniera de su rol y oficio como jefe del pacto (p23).

Tambi?n es por causa del pacto que podemos asegurar a los pecadores que sea lo que fuere que exista en sus vidas, Cristo lo puede limpiar. El es capaz de salvar lo que sea, porque ?l tiene un sacerdocio perpetuo e inmutable capaz de limpiar cualquier cosa que se interponga entre los pecadores y su Dios. Esto es lo que dice Alexander Stewart de Cromarty:

Enumera y combina todo lo que puedas imaginarte que se interponga en el camino de salvaci?n del hombre, y s?lo ser? una prueba m?s de la capacidad salvadora de Cristo; El lo puede superar. La culpa del pecado, la justicia de Dios, el poder y los ardides incesantes y sin misericordia de Satan?s, el poder del hombre de herir o seducir -- ?l hace frente a todo esto. La maldici?n, con todos sus efectos adormecedores, cegadores, viciosos, el amor por la reca?da, Su poder puede hacer frente a todo ello. ?Cu?n gloriosamente el amor del Salvador eterno bajo el pacto, ordenado en todo y certero, y cumplido mediante su propia sangre, vence triunfante cada dificultad!

(Tree of Promise, p90).

El Pacto y el Discipulado

?C?mo nos permite la doctrina del pacto vivir nuestras vidas Cristianas individuales? Obviamente esta es una pregunta muy amplia, y un tema maravilloso para explorar. D?jenme enumerar los siguientes elementos de nuestro discipulado a la luz de la ense?anza del pacto:

Certeza del pacto

?Qu? certeza tengo como creyente de que ir? al Cielo? La Biblia est? repleta de advertencias sobre dar la vuelta y volver hacia atr?s (por ejemplo, Lucas 9:62, Hebreos 10:38). Algunos las han usado como fundamento para arg?ir que es posible nacer de nuevo y a?n as? caer de la gracia y perderse. Sin embargo, a pesar de las falsas profesiones de fe los hip?critas, y el pecado y la reincidencia por parte de creyentes, la Biblia constantemente nos recuerda de la certeza para todo el pueblo de Dios. Esta certeza no est? fundada en nada que podamos hacer nosotros mismos, o en alguna cosa que la iglesia pueda hacer por nosotros. Est? fundada ?nicamente en el pacto de Dios que es eterno, que est? ordenado y es certero (2 Samuel 23:5). Nuestra esperanza no est? arraigada en aquello que nosotros hagamos para Dios, sino en aquello que ?l hace por nosotros. El no perder? a ninguno de aquellos por quien Jes?s muri? (Juan 6:40). Una vez que hemos sido salvados, somos salvos para siempre, porque ser salvo significa ser tra?do bajo el lazo de un pacto irrompible e inquebrantable. Esa relaci?n del pacto es lo suficientemente fuerte para resistir todo intento por sabotearlo o por destruir aquellos que est?n dentro de ?l. Ni sus pecados ni las estrategias del diablo pueden socavar su certeza. Como nuestro gran Mediador, Jes?s asegura, mediante su continua intercesi?n, que su pueblo goza de su gracia y su fuerza para cada momento de su viaje por la vida.

Dirigidos por el pacto

Como creyentes, no somos abandonados para vivir como nos plazca. De hecho, la definici?n de Cristiano es que hemos dejado de complacer nuestros deseos, y vivimos para complacer a Jes?s. ?C?mo lo haremos? Jes?s mismo nos dice: "Si me aman, guarden mis mandamientos" (Juan 14:15), palabras que est?n directamente relacionadas con las condiciones bajo las cuales la ley fue entregada en Sina?, en la que Dios habl? de "aquellos que me aman y guardan mis mandamientos" (Exodo 20:6).

Sin embargo, el lugar de la ley en la vida Cristiana tambi?n ha presentado un tema de discusi?n. Por ejemplo, ante declaraciones como la de Pablo en el Nuevo Testamento: "ustedes no est?n bajo la ley sino bajo la gracia" (Romanos 6:14) o la de Juan, "la ley fue otorgada a Mois?s; la gracia y la verdad vinieron por medio de Cristo Jes?s" (Juan 1:17). Declaraciones como estas parecer?an sugerir que la ley del Antiguo Testamento ya no posee jurisdicci?n alguna en la vida del creyente cristiano.

Esta no puede ser una postura absoluta, ya que Cristo mismo ense?? que no hab?a venido a abolir la ley sino a cumplirla (Mateo 5:17). Su ministerio incluy? muchos debates y discusiones acerca de la interpretaci?n de los mandamientos y su correcto cumplimiento. Pero los principios morales que Dios le ense?? a su pueblo en el Antiguo Testamento jam?s fueron anulados. Entonces, ?qu? relaci?n tiene la ley del Antiguo Testamento con la vida espiritual?

El concepto del pacto provee la respuesta. La ley fue otorgada a Israel qui?nes ya estaban en una relaci?n de pacto con Dios. Esta relaci?n no fue establecida con motivo de su observaci?n de la ley o cumplimiento de los mandamientos. La relaci?n fue establecida por la gracia, por la cual Israel fue consagrado como naci?n santa al Dios que dio las leyes en Sina?. Algunas de las leyes dadas a Israel eran leyes civiles, para gobernar su vida como pueblo en el antiguo mundo semita. Otras leyes estaban relacionadas con su vida religiosa e involucraban sacrificios y rituales, aunque la mayor?a de ?stos ya no existen, no porque Dios ya no requiere esas cosas pero porque Cristo ha cumplido todos las limitaciones y los requerimientos de estos rituales de sacrificio religiosos para nosotros (ver, por ejemplo, 2 Corintios 3:7, que habla de una gloria que ser?a eliminada mediante Cristo; y Hebreos 10:1-18, que arguye que el antiguo ritual ha sido abolido con el sacrificio perfecto de Cristo Jes?s).

Pero los preceptos morales de la ley, que se relacionan a Dios como el ?nico objeto de adoraci?n, su nombre, la santidad de la vida, el matrimonio, la propiedad y la verdad -- los principios morales resumidos para nosotros en los diez mandamientos -- estos no han sido abolidos. De hecho, su autoridad ha sido demostrada por Jes?s como vinculante para su pueblo del pacto. Como un segundo Mois?s hablando a un nuevo Israel en el Serm?n del Monte, Jes?s ense?a que las exigencias de la ley van m?s all? de la observaci?n externa, a la motivaci?n y pureza interior.

Debemos evitar el legalismo (el punto de vista que sostiene que la obediencia de las leyes y mandamientos es necesaria para la salvaci?n), pero tambi?n debemos evitar el antinomianismo (la creencia que no estar m?s bajo la ley implica que no hay leyes que guardar). Para estar liberados en Cristo de la maldici?n de la ley significa estar libre para guardar la ley para la gloria de Dios, con corazones que lo aman a ?l y desean complacerlo.

Como ya hemos notado, el pacto precede a la ley, pero jam?s es establecido aparte de la ley. La perfecta obediencia por Cristo para nosotros significa que su justicia es nuestra, de modo que al vivir una vida llena del esp?ritu, nosotros tambi?n podemos cumplir la justicia que est? en la ley (Romanos 8:4). De modo que, aun cuando nadie nos puede juzgar en base a los mandamientos o nuestra observaci?n religiosa externa (Colosenses 2:16-17), la comunidad del pacto del Nuevo Testamento puede decir con el creyente del Antiguo Testamento: "?Oh cu?nto amo yo tu ley! Todo el d?a es ella mi meditaci?n" (Salmo 119:97).

Por ende, el pacto traza la ruta que debemos seguir para gozar de sus bendiciones. Para usar una analog?a, cuando Dios le entreg? la ley a Israel, fue como si hubiera construido un cerco y dicho, 'si permanecen dentro de estos par?metros, podr?n gozar de las bendiciones, los privilegios y favores del pacto. Si se salen de ellos, a?n estar?n dentro del pacto, pero renunciar?n al derecho de ver esas bendiciones'. Por eso es que cuando un creyente peca no est? perdido definitivamente, ya que el pacto le provee su certeza en base al cumplimiento de la ley por Cristo Jes?s; pero s? pierde su paz, su certeza, su gozo, y un sinn?mero de otros privilegios, por causa de desobedecer a Dios. Nuestra observaci?n de la ley no es la base de nuestra relaci?n con Dios, sin embargo la ley sigue siendo nuestra regla de vida.

Disciplina del pacto

La realidad es que seguimos apart?ndonos de Dios. Pecamos y reincidimos; permitimos que el pecado entre en nuestros pensamientos, motivos y comportamiento. ?Qu? sucede entonces? Cuando somos fieles en cumplir nuestra parte de la relaci?n del pacto, ?qu? hace Dios?

La respuesta de la Biblia es que ?l demuestra su fidelidad al pacto de su gracia disciplinando sus hijos caprichosos y llev?ndolos al arrepentimiento y a un compromiso renovado. Una de las expresiones m?s claras de estos est? en Salmo 89:30-34, referido a la relaci?n de pacto de Dios con David:

Si dejaren sus hijos mi ley, y no anduvieren en mis juicios, si profanaren mis estatutos y no guardaren mis mandamientos, entonces castigar? con vara su rebeli?n y con azotes sus iniquidades. M?s no quitar? de ?l mi misericordia, ni falsear? mi verdad. No olvidar? mi pacto, ni mudar? lo que ha salido de mis labios.

El Pacto y la Providencia

Los Salmistas claramente hallaron refugio en las pruebas que enfrentaron bajo el pacto. Cuando la causa de Dios se vio amenazada, y se oscurec?a el panorama, su oraci?n era "Mira al pacto" (Salmo 74:20); y cuando nos toca recibir un castigo individual, podemos recordar las palabras de Dios a David, "No olvidar? mi pacto" (Salmo 89:34). Calvin dice de esto, "que los fieles no necesitan castigarse m?s de lo debido debatiendo en sus mentes si han encontrado o no favor en los ojos de Dios; se les manda que miren al pacto..." (citado en F.Leahy, "The Psalms as a Manual of Praise", RTJ, 18 (Nov 2002), p47).

En su biograf?a de Jonathan Edwards, Iain Murray observa que cuando Edwards fue removido de Northampton, le escribi? lo siguiente a William McCulloch: "No tengo nada visible de los cual puedo depender para mi utilidad futura, o para la subsistencia de mi numerosa familia. Pero mi esperanza est? en un Dios de pacto fiel y suficiente en todo de quien depender" (Jonathan Edwards p355).

En la misma biograf?a hay una referencia a una nieta de Jonathan Edwards quien envi? una nota a la Reuni?n de la Familia Edwards en 1870 diciendo que "Dios hab?a cumplido para con ella y los suyos el pacto que hab?a establecido con su abuelo, al igual que lo hizo con Abraham. Ella quiere que todos los descendientes de su abuelo estudien m?s y pongan mayor fe en ese pacto..." (p447).

Para Edwards y sus descendientes el pacto era m?s que un elemento de fe -- era una manera de ver el mundo. Era un principio que dio forma a su forma de ver la vida y su actitud hacia la misma. Para el creyente, s?lo podemos apreciar la riqueza y la grandeza del esquema de redenci?n del pacto cuando vemos nuestras vidas como parte del pacto con Dios. Todo aspecto de nuestras vidas debe ser consagrado a ?l bajo el pacto: todo nuestro tiempo, nuestros dones, nuestras habilidades y talentos. Si mantenemos el pacto con Dios, disfrutaremos de su favor y bendici?n. Aquellos que est?n dispuestos a arrodillarse ante el soberano Dios del pacto, mediante cuya gracia ellos son salvos, conocen el verdadero significado de la verdadera libertad. Ellos tienen perd?n por su pasado, gracia para su presente, y esperanza para su futuro.

EN RESUMEN

El pacto es una formalizaci?n de la relaci?n entre Dios y su pueblo en Cristo Jes?s. Es el cimiento de toda nuestra salvaci?n y toda nuestra esperanza. Seg?n las palabras de John Murray:

En el centro de la revelaci?n del pacto est? la certeza -- y la constante contenci?n- de que ?Yo ser? su Dios, y ustedes ser?n mi pueblo`. El nuevo pacto no difiere de los pactos anteriores porque inaugura esta intimidad particular. Difiere simplemente porque lleva a la m?s plena realizaci?n la relaci?n resumida en esa promesa. En este aspecto, el nuevo pacto es adem?s un pacto eterno ? no hay ninguna expansi?n o enriquecimiento adicional. El mediador del nuevo pacto no es otro que el mism?simo Hijo de Dios, resplandor de la gloria de Dios y la imagen expresa de Su sustancia, heredero de todas las cosas. Tambi?n es la certeza. Dado que no puede haber mediador o certeza ulterior que la gloria de Dios, no puede haber un sacrificio m?s trascendente en su eficacia y finalidad que el sacrificio de aquel que se ofreci? a trav?s del Esp?ritu sin mancha ante Dios. Este pacto no puede dar lugar a otro. En este pacto, la gracia y la verdad, la promesa y el cumplimiento han recibido su pleroma, y es en los t?rminos del nuevo pacto que se dir?: 'He aqu? el tabern?culo de Dios con los hombres, y ?l morar? con ellos; y ellos ser?n su pueblo, y Dios mismo estar? con ellos como su Dios' (Apocalipsis xxi. 3).

(conclusi?n de Covenant of Grace)

LECTURA ADICIONAL

D.M. Jones III, "Back to the Covenant" in D.G. Hagopian (ed.), Back to Basics: Rediscovering the Richness of the Reformed Faith, New Jersey: Presbyterian and Reformed Publishing Co., 1996, Part Two.

D. McKay, The Bond of Love: God's Covenantal Relationship with his Church, Fearn: Mentor, 2001

D. Macleod, "Covenant Theology", in N.M. de S. Cameron (ed), Dictionary of Scottish Church History and Theology, Edinburgh: T&T Clark, 1993

J. Murray, The Covenant of Grace, available on the internet at http://www.the-highway.com/Covenant_Murray.html).

R.Reymond, A New Systematic Theology of the Christian Faith, Nashville: Thomas Nelson, 1998, especially chapter 14, "The Unity of the Covenant of Grace".

O. Palmer Robertson, The Christ of the Covenants, New Jersey: Presbyterian and Reformed Publishing Company, 1980

G. Vos, "The Doctrine of the Covenant in Reformed Theology", in R.B. Gaffin (ed.), Redemptive History and Biblical Interpretation: The Shorter Writings of Geerhardus Vos, New Jersey: Presbyterian